Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007.

Obituarios

Publicado: 01/09/2007 12:17 por iuristantum en o->

 

 

 

Kurt Vonnegut (La Nación)

Richard Rorty (Slate)

 

 

Parecidos razonables

Publicado: 02/09/2007 21:25 por iuristantum en o-o

 

 

 

 

 

              



Álvaro Mutis

Publicado: 02/09/2007 22:44 por iuristantum en o->

 

 

¿Sabes qué te esperaba tras esos pasos del arpa llamándote de otro tiempo, de otros días?
¿Sabes por qué un rostro, un gesto, visto desde el tren que se detiene al final del viaje,
antes de perderte en la ciudad que resbala entre la niebla y la lluvia,
vuelven un día a visitarte, a decirte con unos labios sin voz, la palabra que tal vez iba a salvarte?
A dónde has ido a plantar tus tiendas! ¿Por qué esa ancla que revuelve las profundidades ciegamente y tú nada sabes?
Una gran extensión de agua suavemente se mece en vastas regiones ofrecidas al sol de la tarde;
aguas del gran río que luchan contra un mar en extremo cruel y helado, que levanta sus olas contra el cielo y va a perderlas tristemente en la lodosa sabana del delta.

Tal vez eso pueda ser.
Tal vez allí te digan algo.
O callen fieramente y nada sepas.
¿Recuerdas cuando bajó al comedor para desayunar y la viste de pronto, más niña, más lejana, más bella que nunca?
También allí esperaba algo emboscado.
Lo supiste por cierto sordo olor que cierra el pecho.
Pero alguien habló.
Un sirviente dejó caer un plato.
Una risa en la mesa vecina.
Algo rompió la cuerda que te sacaba del profundo pozo
como a José los mercaderes.
Hablaste entonces y sólo te quedó esa tristeza que ya sabes
y el dulceamargo encanto por su asombro ante el mundo,
alzado al aire de cada día como un estandarte que señalara
tu presencia y el sitio de tus batallas.
¿Quién eres entonces? ¿De dónde salen de pronto esos asuntos en un puerto y ese tema que teje la viola
tratando de llevarte a cierta plaza, a un silencioso y viejo parque
con su estanque en donde navegan gozosos los veleros del verano?
No se puede saber todo.
No todo es tuyo.
No esta vez, por lo menos. Pero ya vas aprendiendo a resignarte y a dejar que
otro poco tuyo se vaya al fondo definitivamente
y quedes más solo aún y más extraño,
como un camarero al que gritan en el desorden matinal de los hoteles,
órdenes, insultos y vagas promesas, en todas las lenguas de la tierra.

 

Joaquín Guimbau

Publicado: 08/09/2007 16:01 por iuristantum en o->

 

 

                 Ni tú sostienes lo que dices, al menos no hasta las últimas consecuencias. El Hombre, dices, es un ser biológico esencialmente igual a cualquier otro animal, es el resultado de la Evolución y el producto de una combinación de genes. Si así fuera, en pura teoría un superordenador- que contuviera los datos de todos los genes de un sujeto concreto y de las interrelaciones que existen entre ellos y de sus miles de posibilidades de expresión fenotípica- que además valorara cualquier agente ambiental capaz de de interferir sobre los genes, en pura teoría, te decía, te digo, la supermáquina podría predecir la conducta de ese hombre en cada una de las situaciones concretas en que se viera envuelto. Podría decir por ejemplo, serás nacionalista y pederasta o padecerás depresión mayor y te suicidarás si no encuentras un psiquiatra que te recete neurolépticos o serás infiel a tu mujer porque tu Naturaleza excluye la monogamia. Serás todo eso o parte de eso independientemente de tu voluntad o de la teoría que construyas para justificar tus actos. En último término no difieres de otros seres vivos, ni siquiera de los seres no vivos, eres un cúmulo de moléculas y tus posibilidades de acción y reacción son muy numerosas, casi infinitas pero absolutamente predecibles. En resumen tú y tus teorías sois producto de tu frágil cerebro y estas aquí defendiéndolas como defenderías lo contrario si alguna otra molécula se hubiera añadido a la coctelera donde se gestó tu cerebro ya gastado.

¿Cómo puedes creer algo semejante y no deprimirte profundamente?

 

Ablaciones

Publicado: 09/09/2007 11:37 por iuristantum en Iuris

 

 

I

II

III

VI

V

 

 

Flashback: Ayaan Hirsi Alí

 

Secularizar

Publicado: 11/09/2007 16:41 por iuristantum en o-o

 

 

Mother Teresa's 40-year faith crisis (Telegraph)

Arthur Miller's Missing Act (Vanity Fair)

Malva Marina, la hija de Neruda (El Mostrador)

 

 

          Aunque sea una cuestión -quizá- secundaria, me pregunto qué ha de hacerse con la voluntad de los muertos. Porque respetarla encubre un dualismo in actu exercito. Y porque el interés público arruina el soborno del Cielo.

 

Publicado: 11/09/2007 21:24 por iuristantum en o-o

 

 

 

 

Manuel Lozano

Publicado: 12/09/2007 14:16 por iuristantum en o->

 

 

 -Por favor, repítanme eso: es sobre la fragilidad: la melodía.

George Bernard Shaw


Para Astor*

Desde lo lejano se arrastra la suntuosa.
No es fácil ignorar su presencia en este reino a oscuras,
el himno que cantó hasta sollozarse, disecarse,
acallar las feroces raíces que vienen desde el mar
y toman de mi raza su cabeza.
¿Quién dirá que es antiguo este albergue,
que fue habitado por crótalos y melopeas,
y en su brasa debe arder el principio?
¿Cómo recuperar el traje devorado por polillas
hasta la transfiguración del hijo inmóvil?
Tiemblan las Dominaciones.
Celebran las Potestades.
(Huellas.
Cascotes.
Estuche de sombras del amor
que fuera transformado.
Un mártir.
Este jardín de brazos sumergiéndose en suburbios.)
¿Y qué es ahora Buenos Aires
más que una pleamar de astillas en el centro del mundo,
menos que el néctar de sangre chorreando por los ojos?
Sí, como al Cristo guardián de los hambrientos
-perdido en las carnicerías de una murga tan sola-
yo te araño todo el luto, Buenos Aires.
¡Hay escamas raramente soberbias en el misterio!
Vi arrojar una invasión de hombres -su sudor, su escalofrío-
por el filo, al alba, de una aguja.
Me aposté contra maderas, contra el humo hirviendo
de la luz quemada muy baldía.
Quise narrar, narrarme,
narrar hasta morirme de vida
en el lugar nunca contado con las lenguas del viento.
Ansiaba una iluminación como un aullido
que olvidara la más remota y altísima palabra.
La que pudo estar en todas partes, no volverá jamás,
no puede estar de nuestro lado.
Resultaría difícil retener siquiera un pliegue
del vestido que crece
y ha de cubrir el mundo.

 

París, enero de 1995/Buenos Aires, 2006

 

*

No logo

Publicado: 12/09/2007 16:29 por iuristantum en o-o

  

 

 

 

 

Cortes de Aragón. Diarios de Sesiones.

Publicado: 12/09/2007 19:27 por iuristantum en Iuris

  

[Tiene la palabra el Sr. Bernal, representante de Chunta Aragonesista.] 

 

                       En virtud de esta enmienda, que presentaron el Grupo Socialista, el Grupo del PAR y el Grupo Popular, en un claro ejercicio de política conservadora o ultraconservadora, han decidido suprimir el artículo 5 del proyecto de ley, relativo a la prestación del consentimiento para la interrupción voluntaria del embarazo en los casos de menores y en los de mayores que no pueden decidir. Señorías, nosotros entendemos que esta enmienda se ha hecho cediendo a las presiones de los sectores más reaccionarios de la sociedad y jugando, además, a confundir respecto a lo que era el artículo 5 del proyecto de ley.

                      En esta ocasión, señor Cristóbal, no sirve... le digo al señor Cristóbal porque los dos hemos sido ponentes en las tres ocasiones (con la Ley de sucesiones, la Ley de régimen económico matrimonial y esta tercera de nuestro Derecho foral sobre derecho de la persona) y decía el señor Cristóbal en las ocasiones anteriores -hoy ya no lo podrá decir, señor Cristóbal-: estas Cortes -decía el señor Cristóbal con su vehemencia- se limitan a coger con una mano lo que les da la Comisión Aragonesa de Derecho Civil y con la otra lo hacen ley. Hoy no podrá decir eso el señor Cristóbal porque, en este caso, el Grupo Socialista ha roto su tendencia, ha roto su trayectoria: el Grupo Socialista no formuló ninguna enmienda al texto propuesto por la Comisión Aragonesa de Derecho Civil en ninguna de las dos ocasiones anteriores, sin embargo, en esta ocasión, el Grupo Socialista, para una vez que hace una enmienda a un anteproyecto primero y luego proyecto de ley elaborado por la Comisión Aragonesa de Derecho Civil, va y se luce. La única enmienda en tres legislaturas, pero va y se luce: firma de la mano de la derecha de esta cámara una enmienda contraria a los más elementales principios del progresismo. 

 

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Son como niños...

 

George Orwell

Publicado: 13/09/2007 23:38 por iuristantum en o->

 

 El infierno debe de estar lleno de niños chillando (Tavi) 

 

           De pronto, tanto el niño como la niña empezaron a saltar en torno a él gritando: « ¡Traidor!» « ¡Criminal mental!», imitando la niña todos los movimientos de su hermano. Aquello producía un poco de miedo, algo así como los juegos de los cachorros de los tigres cuando pensamos que pronto se convertirán en devoradores de hombres. Había una especie de ferocidad calculadora en la mirada del pequeño, un deseo evidente de darle un buen golpe a Winston, de hacerle daño de alguna manera, una convicción de ser ya casi lo suficientemente hombre para hacerlo. [...]

 

             Con aquellos niños, pensó Winston, la desgraciada mujer debía de llevar una vida terrorífica. Dentro de uno o dos años sus propios hijos podían descubrir en ella algún indicio de herejía. Casi todos los niños de entonces eran horribles. Lo peor de todo era que esas organizaciones, como la de los Espías, los convertían sistemáticamente en pequeños salvajes ingobernables, y, sin embargo, este salvajismo no les impulsaba a rebelarse contra la disciplina del Partido. Por el contrario, adoraban al Partido y a todo lo que se relacionaba con él. Las canciones, los desfiles, las pancartas, las excursiones colectivas, la instrucción militar infantil con fusiles de juguete, los slogans gritados por doquier, la adoración del Gran Hermano... todo ello era para los niños un estupendo juego. Toda su ferocidad revertía hacia fuera, contra los enemigos del Estado, contra los extranjeros, los traidores, saboteadores y criminales del pensamiento. Era casi normal que personas de más de treinta años les tuvieran un miedo cerval a sus hijos. Y con razón, pues apenas pasaba una semana sin que el Times publicara unas líneas describiendo cómo alguna viborilla —la denominación oficial era «heroico niño»— había denunciado a sus padres a la Policía del Pensamiento contándole a ésta lo que había oído en casa.

 

Max Weber

Publicado: 14/09/2007 10:33 por iuristantum en o->

 

         Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el territorio es el elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el monopolio de la violencia física legítima.

(...)

       Quien vive para la política tiene que ser además económicamente "libre", esto es, sus ingresos no han de depender del hecho de que él consagre a obtenerlos todo o una parte importante de su trabajo personal y sus pensamientos.

(...)

       La transformación de la política en una "empresa", que hizo necesaria una preparación metódica de los individuos para la lucha por el poder y sus métodos como la que llevaron a cabo los partidos modernos, determinó la división de los funcionarios públicos en dos categorías bien distintas aunque no tajantes: funcionarios profesionales, de una parte, y "funcionarios políticos" de la otra. A los funcionarios "políticos" en el verdadero sentido de la palabra cabe identificarlos exteriormente por el hecho de que pueden ser trasladados o destituidos a placer, o "colocados en situación de disponibilidad", como sucede con los prefectos franceses y los funcionarios semejantes de otros países, en diametral oposición con la "independencia" de los funcionarios judiciales.

 

La política como vocación

Carl Schmitt

Publicado: 14/09/2007 10:52 por iuristantum en o->

 

 

 

El complejo de Benito Cereno (El Café de Ocata)

 

 

El concepto de lo político

 

Xavier Sala i Martin

Publicado: 14/09/2007 11:45 por iuristantum en o->

 

 

             El igualitarismo es otra obsesión: todos tenemos que cobrar lo mismo. ¡Todos sabemos que el que trabaja más, produce mejor, le irá bien y ganará más! ¿Qué hipocresía es ésta entonces? Sólo lo aceptamos en los sectores de mayor nivel, en el fútbol nadie cuestiona que cobre más Ronaldinho que otro jugador cualquiera, porque si no, se va. ¡Pero igual tendría que irse el médico si no le pagan mejor! Esto indica lo mal que está el país, que nos importa más que el fútbol sea mejor y más competitivo que la sanidad. Así que nuestra sanidad, nuestra ciencia y educación están condenados a jugar en segunda, como al contrario le pasa al fútbol sueco.

 

Excentricidades

.// Comunico que aborrezco las páginas con musiquilla.

 

John Stuart Mill

Publicado: 14/09/2007 11:51 por iuristantum en o->

 

 

             Strange it is, that men should admit the validity of the arguments for free discussion, but object to their being "pushed to an extreme"; not seeing that unless the reasons are good for an extreme case, they are not good for any case. Strange that they should imagine that they are not assuming infallibility when they acknowledge that there should be free discussion on all subjects which can possibly be doubtful, but think that some particular principle or doctrine should be forbidden to be questioned because it is so certain, that is, because they are certain that it is certain. To call any proposition certain, while there is any one who would deny its certainty if permitted, but who is not permitted, is to assume that we ourselves, and those who agree with us, are the judges of certainty, and judges without hearing the other side.

 

 On Liberty

 

Snuff Movies

Publicado: 15/09/2007 19:10 por iuristantum en Iuris

 

 

 Criminología

 

            La tenencia / consumo / difusión de snuff movies -de peleas grabadas en móvil, de pornografía infantil en red- es constitutiva de delito, o no. Dejando a un lado (sin deber, bien sûr) la exhibición de imagen no consentida por su titular, y dadas al menos tantas curiosidades perversas como perversiones curiosas, se trataría de captar la anatomía de la emulación. 

 

*

Yo siempre me acuerdo de la historieta de aquél sargento que, en lugar de arrestar al soldado, arrestaba la pistola.


 

Leonardo da Vinci

Publicado: 15/09/2007 19:15 por iuristantum en o->

 

 

 

Alexis de Tocqueville

Publicado: 16/09/2007 16:34 por iuristantum en o->

 

  

           Hay en efecto una pasión viril y legítima por la igualdad, que excita a los hombres a querer ser todos fuertes y estimados. Esa pasión tiende a elevar a los pequeños al rango de los grandes; pero se encuentra también en el corazón humano un gusto depravado por la igualdad, que inclina a. los débiles a querer atraer a los fuertes a su nivel, y que conduce a los hombres a preferir la igualdad en la servidumbre a la igualdad en la libertad. No es que los pueblos cuyo estado social es democrático desprecien naturalmente la libertad. Tienen por el contrario un gusto instintivo por ella. Pero la libertad no es el objeto principal y continuo de su deseo; lo que aman con amor eterno, es la igualdad; se lanzan hacia ella por impulsión rápida y por esfuerzos súbitos, y si no logran el fin, se resignan; pero nada podría satisfacerles sin la igualdad, y desearían más perecer que perderla.

 

 La democracia en América

 

*

 

 

 

Born down in a dead man's town

The first kick I took was when I hit the ground

You end up like a dog that's been beat too much

'Til you spend half your life just covering it up

 

Paul Celan

Publicado: 16/09/2007 20:22 por iuristantum en o->

 

 

 

A la ceguera per-

suadidos ojos.

Su -«un

enigma es

manantía pureza»- su

recuerdo de

flotantes hölderlinianas torres en

un vuelo circular de gaviotas.

Visitas de carpinteros ahogados con

estas

sumergidas palabras:

Si viniera, si viniera un hombre,

si viniera un hombre al mundo, hoy, con

la barba de luz de los

patriarcas: sólo podría,

si hablara de este

tiempo, sólo

podría balbucear, balbucear

siempre, siempre

sólo, sólo.

(«Pallaksch, Pallaksch.»)

 

 

          El poema alude al confinamiento de Friedrich Hölderlin en una torre a orillas del río Neckar. Durante cuarenta y tres años vivió al cuidado de un carpintero, enfermo de una demencia paranoide. Al final de su vida, el poeta vidente sólo podía pronunciar balbuceando las palabras "Pallaksch, Pallaksch", expresión que significaba "sí y no".

 

Jungjin Lee

Publicado: 16/09/2007 21:07 por iuristantum en o-*

 

 

Antonio Muñoz Molina

Publicado: 16/09/2007 22:14 por iuristantum en o->

 

 

 

            En España, país desmemoriado, se ha puesto de moda la memoria. Es una memoria singularmente selectiva: borra o desfigura la parte del pasado más cercana al presente y se remonta a una lejanía hasta hace poco no muy frecuentada, salvo por los aficionados a la historia y los historiadores profesionales, y por algunos novelistas que educamos nuestra imaginación en los relatos cautelosos sobre la República y la guerra que escuchamos de nuestros mayores en la infancia. La historia es un saber difícil que requiere largas investigaciones, ofrece muchas incertidumbres y da a veces amargas noticias. La memoria no se investiga, sólo se recupera, sin exigir mucha disciplina, incluso, muchas veces, con un propósito de afirmación personal o colectiva que nadie está autorizado a discutir, ya que la memoria, por definición, le pertenece al que la posee. La memoria, si no es vigilada por la razón, tiende a ser consoladora y terapéutica. Modificar los recuerdos personales para que se ajusten a los deseos del presente es una tarea legítima, aunque con frecuencia tóxica, a la que casi todos nosotros somos proclives.

           Cuando la memoria se convierte en un simulacro colectivo su efecto empieza a ser más alarmante. Su primacía desaloja a la historia del debate público, porque la historia es mucho menos maleable, y con frecuencia puede desmentir las buenas noticias sobre el pasado que a todos nos gusta regalarnos. Al filtrarse a través del recuerdo, y también del olvido, el pasado se convierte en ficción y en materia novelesca. Pero a la novela no le exigimos fidelidad a los hechos privados o públicos que puedan haberla inspirado. La responsabilidad de la novela es estética y moral: la de los discursos públicos, casi como la de la ciencia, debería estar sujeta a las exigencias más severas del conocimiento.

           Como novelista y como ciudadano, la negligencia o el silencio que durante muchos años envolvieron el recuerdo de la Segunda República, de la Guerra Civil y de la resistencia antifranquista me parecieron desoladores. La falta de conexión entre el presente iniciado en la transición y las tradiciones progresistas españolas que fueron interrumpidas por la guerra y sepultadas por el franquismo ha sido una de las debilidades mayores de nuestro sistema democrático: ha alimentado nuestro raquitismo cívico y nuestra profunda penuria cultural, así como una contumaz injusticia hacia quienes lucharon contra la dictadura o fueron víctimas de lo que Paul Preston ha llamado la "política de la venganza". Quienes ya éramos adultos a principios de los años ochenta sabemos que la razón de tanto olvido público no era el chantaje de una derecha franquista que siguiera vigilando desde la sombra. Desde 1982 el Partido Socialista gobernaba con mayoría absoluta, y sus dirigentes, empeñados en la tarea necesaria de modernizar plenamente el país, optaron por ocuparse más del futuro que del pasado, con un entusiasmo en el que había una parte de arrojo verdadero y otra de frivolidad y cosmética. De pronto la épica de la resistencia se había quedado antigua, tan obsoleta como las barbas y como las chaquetas de pana. Cambios verdaderos y profundos sucedían mientras tanto, pero muchos nos sentimos agraviados en aquellos años por la amnesia atolondrada de los que mandaban, por la falta de escrúpulos y una propensión al favoritismo y al descuido de la moral pública que habrían de acabar en los escándalos de corrupción de los primeros años noventa.

             La historia proscrita por el franquismo fue una historia simplemente abandonada por la democracia. Abandonada por el Estado central y sustituida por mitologías más o menos lunáticas en los sistemas educativos de los gobiernos autónomos, consagrado cada uno a la tarea de inventar pasados gloriosos que fatalmente acabarían malogrados por una pérfida invasión española. La mezcla de la pedagogía posmoderna y del nacionalismo identitario pueden conducir a resultados pintorescos o alarmantes, a una confusa aleación de ignorancia y adoctrinamiento muy peligrosa para la vida civil pero muy útil para la demagogia política.

           A algunos nos parecía que el estudio atento de la República y de la Guerra Civil era a la vez una reparación parcial de las injusticias del olvido y una búsqueda de esos valores sustantivos cuya debilidad resultaba tan dañina para nuestro sistema democrático. Al leer obsesivamente libros sobre entonces -los diarios de Azaña, las memorias de Barea, las novelas de Max Aub, los estudios de Hugh Thomas o de Jackson, la sobrecogedora historia oral de Ronald Fraser- revivíamos una y otra vez un drama que no nos apasionaba ni nos hacía sufrir menos porque conociéramos de sobra su triste final. Nos indignaba el escándalo de la indiferencia de las democracias hacia la suerte de la República española, el modo en que aceptaron sacrificarla queriendo apaciguar a Hitler. Pero también nos producía un íntimo dolor, semejante a una derrota personal, la incapacidad de las fuerzas políticas del bando leal para unirse eficazmente contra el enemigo común. Al cobrar conciencia política en los últimos años de la dictadura, sentíamos una nostalgia doble del porvenir y del pasado, del mañana en el que podríamos respirar y vivir en libertad y del lejano ayer en el que la libertad existió brevemente. Igual que saltábamos sobre la cultura del pasado inmediato para vincularnos a una tradición de heroica modernidad literaria y estética que interrumpió la guerra y dispersó el exilio, queríamos buscar nuestra legitimidad política en aquella República que era el reverso exacto del régimen siniestro en el que habíamos crecido. Por eso había un fondo de desconsuelo al ver que la democracia restaurada no se esforzaba demasiado en honrar a los perseguidos, a los silenciados, a los encarcelados y asesinados por el franquismo, a los que salieron de España al final de la guerra y continuaron combatiendo al nazismo en Europa, a los cautivos y supervivientes de los campos alemanes. Hubiéramos querido que se les hiciera justicia mientras estaban vivos, y también que los valores que ellos defendieron tuviesen más presencia en la política española: un sentido de la austeridad y la decencia, de la ciudadanía solidaria y responsable, una vocación franca de justicia social, un amor exigente por la instrucción pública, un verdadero laicismo, un respeto a la ley entendida como expresión de la soberanía popular.

             No es eso lo que hemos visto tanto como habría sido necesario, y si no lo hemos visto no ha sido por la presión de una derecha torva y de vocación autoritaria o por la existencia de un rey. Pero a pesar de esas deficiencias -de las cuales los únicos responsables son la clase política y la ciudadanía, cada uno en su escala de acción- en 30 años España ha cambiado tan prodigiosamente que ni siquiera los que hemos vivido este tránsito somos capaces de comprender su magnitud y su calado. Nos hace falta el testimonio deslumbrado de quienes nos han visto desde fuera, y no hemos sido capaces de hacer conscientes a nuestros hijos de la novedad y la fragilidad de lo que nosotros no tuvimos y ellos dan casi desganada o despectivamente por supuesto. Hemos pasado de la dictadura a la democracia, del centralismo al federalismo, del tercer mundo al primer mundo, del aislamiento internacional a la plena ciudadanía europea. Nos hemos dado un sistema educativo y sanitario públicos que con todas sus deficiencias sólo puede valorar quien ha viajado algo por el mundo y sabe lo que significa que la salud y la escuela sólo sean accesibles a quien puede pagarlas. Y sin embargo nadie o casi nadie siente lealtad hacia el sistema constitucional que ha hecho posibles tales cambios, y en lugar de compartir una concordia basada en la evidencia de lo que hemos podido construir entre todos nos entregamos a una furia política en la que cada cuál parece guiado por un propósito de máxima confrontación.

             En una pelea de baja ley cualquier objeto puede convertirse en un arma arrojadiza: la más reciente, en España, es la memoria, la República olvidada que de pronto regresa a las primeras páginas, la Guerra Civil que se usurpa a los historiadores y al recuerdo doloroso de quienes la sufrieron para desfigurarla a la medida de los intereses políticos de unos y otros y a la voluntad de cizaña de los enemigos más descarados de la democracia. Para quienes hemos pasado muchos años no queriendo aceptar la obligación del olvido es alentadora la idea de que de pronto tantas personas coincidan en el recuerdo de un tiempo decisivo de la historia de España: pero no deja de ser llamativo que el recuerdo llegue tan tarde, y que coincida tan oportunamente con una nueva amnesia -ahora, sobre la transición- y con diversos proyectos de desmantelar el sistema político fundado por la Constitución de 1978.

            Cada uno tiene sus lealtades íntimas y sus nostalgias personales, y para muchos de nosotros el 14 de abril y la bandera tricolor, el coraje republicano de Antonio Machado, el patriotismo cívico y sereno de los diarios de Manuel Azaña, mantienen un resplandor indeleble, vinculado a nuestros sueños juveniles de libertad y a nuestros más firmes ideales del presente. Pero la lealtad sentimental no debería cegarnos, precisamente porque entre los valores republicanos más altos está la primacía de la racionalidad sobre el delirio romántico. Y hace falta mucho cinismo intelectual, mucha malevolencia, para empujar al campo de los añorantes del franquismo a quienes no se dejan llevar por esta oleada entre dulzona e interesada de memoria nostálgica y prefieren no olvidar lo que han aprendido en los libros de Historia y en los testimonios de quienes vivieron de cerca aquel tiempo. En los diarios del tiempo de la guerra, en esa desolada obra maestra de la literatura en español que es La velada en Benicarló, Manuel Azaña cuenta su amargura ante el sectarismo, la incompetencia y la deslealtad a la República de muchos de los que deberían haberla defendido. En el desmoronamiento del Estado que sobrevino tras la intentona militar del 18 de julio, cada fuerza política o sindical, cada gobierno autónomo se entregó con ceguera suicida a la persecución de sus propios intereses, como si la guerra, más que una crisis terrible que los amenazara a todos por igual, fuese una oportunidad de oro para alcanzar fines -la independencia, la revolución, el comunismo libertario, etcétera- que nada tenían que ver con la legalidad republicana. Leyendo a los historiadores y a los memorialistas más eminentes, uno tiene la sensación de que la República, en un cierto momento de la guerra, no tenía más defensores sinceros que Manuel Azaña, Juan Negrín, el general Vicente Rojo y Max Aub.

           No creo que sea de ese sectarismo insensato del que se tiene nostalgia, ni que en aquella tentativa breve y maltratada de democracia hubiese algo de lo que no disfrutemos ahora. Ni una sola de las libertades que afirmaba la Constitución de 1931 está ausente de la de 1978, del mismo modo que las valerosas iniciativas de justicia social, educación e igualdad de aquel régimen no pueden compararse, por la enorme diferencia de los tiempos históricos, con los progresos del Estado de bienestar que disfrutamos ahora. ¿Fueron entonces más iguales las mujeres y los hombres? ¿Hubo mejor protección para los parados, recibieron mejor atención pública los enfermos? ¿Estuvieron más respetadas las minorías? ¿Fue más autónoma Cataluña con el estatuto de 1932 que con el de 1980? ¿Podemos excluir de nuestra genealogía democrática a Adolfo Suárez o al general Gutiérrez Mellado, que tan gallardamente se mantuvieron en pie frente a la zafia agresión de los golpistas del 23 de febrero de 1981?

             Parecen preguntas idiotas, pero es necesario formularlas, al menos para deslindar el reconocimiento histórico de las mejores iniciativas de entonces de esa nostalgia gaseosa que se va volviendo más densa cada día y no nos deja ver los secos perfiles de lo que ocurre ahora mismo, las señales de alarma que deberían empezar a inquietarnos. Algo distingue -o distinguía al menos hasta hace poco- a la mayor parte de los discursos políticos surgidos del 78 sobre los del 31: la idea de que el adversario no es necesariamente el enemigo, y de que por encima de las discrepancias más radicales está la fidelidad a unos cuantos principios comunes que son el entramado básico de la democracia. En 1931 España era un país de terribles diferencias sociales, en una Europa desgarrada por la crisis económica y los fanatismos políticos. En una época en la que tan rara era la templanza, puede ser comprensible -aunque no deje de ser lamentable- que con tanta frecuencia los discursos políticos derivaran hacia un pavoroso extremismo. Pero si estos tiempos son tan visiblemente otros, ¿de dónde nace la furia verbal que uno observa ahora en España, y que lo golpea a uno como un puñetazo al conectar la radio o mirar los titulares de un periódico, la voluntad desatada y al parecer casi unánime de eliminar cada uno de los espacios de concordia en los que se han basado estos treinta años de democracia y progreso? ¿Tenemos que seguir eligiendo entre lamentar el asesinato del teniente Castillo o el de José Calvo Sotelo, entre callar la matanza de la plaza de toros de Badajoz o la de la Cárcel Modelo de Madrid?

             Manuel Azaña imaginó un patriotismo basado "en las zonas templadas del espíritu". Una manera de conmemorar ese deseo es vindicar los modestos ideales que lo hacen posible: defender la instrucción pública y no la ignorancia, el respeto a la ley frente a los mangoneos de los sinvergüenzas y los abusos de los criminales, el acuerdo cívico y el pluralismo democrático por encima de los lazos de la sangre o la tribu, la soberanía y la responsabilidad personal y no la sumisión al grupo o la impunidad de los que se fortifican en él. Estos son mis ideales republicanos: espero que se me permita no incluir entre ellos la insensata voluntad de expulsar al adversario de la comunidad democrática ni el viejo y renovado hábito de repetir consignas en vez de manejar razones y acusar de traición a quien se atreve a disentir de la ortodoxia establecida, o a no seguir la moda ideológica del momento.

 

[Notas escépticas de un republicano. El País. 24 de abril de 2.006]

 

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 Proyecto de ley sobre Memoria Histórica Republicana i Antifascista

bis La batalla por la memoria y el olvido de la historia (Letras Libres) Ana Nuño

 

Claude Monet

Publicado: 17/09/2007 19:22 por iuristantum en o->

 

 

 

 

 Boccherini

 

Intimidades II

Publicado: 17/09/2007 19:35 por iuristantum en o-o

 

 

              Haga constar las últimas 10 películas descargadas vía Azureus:

 

1. Rear Window - Alfred Hitchcock

2. Big fish - Tim Burton

3. Dogville - Lars von Trier

4. Kill Bill Vol. I y II - Quentin Tarantino

5. Scoop - Woody Allen

6. The hours - Stephen Daldry

7. The interpreter - Sydney Pollack

8. Le jenou de Claire - Eric Rohmer

9. 21 grams - Alejandro González Iñárritu

10. Rocco e i Suoi Fratelli - Luchino Visconti

 

                Al que la presente viere y entendiere: 4 prescindible (too much Street Fighter para una anciana), de 2 no me enteré (salió en italiano), 5 es una supina sandez, 3 me sigue gustando un poco pese al aire intelectual, 10 está por ver, 7 plúmbea a la segunda, 8 de tan naïf imposible, 1 Hitch es Hitch y ésta Grace mejora a la de Mogambo, 9 se hace la metafísica y las interpretaciones de 6 todavía me subyugan.

 

What does the song mean in english?