Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2008.

Inventario

Publicado: 08/08/2008 23:53 por iuristantum en o-o

 

 

These are private words addressed to you in public

 

 

True Scotsman Fallacy

Is Google making us stupid?, Guy Billout

 

Manifiesto por la libertad de la lengua, Bartleby

¿El fin del neoliberalismo?, Joseph Stiglitz

Alguien lo sabe, Antonio Muñoz Molina

 

Sur les traces de Frida Kahlo, Iris Brosch

The Electric Ballroom, Emeigiei

 

Aquellos terribles años, Pablo Baquero Sánchez

Amor, oposición y roedores, Capitán Achab

 

 

 

Sicalipsis

Publicado: 22/08/2008 20:03 por iuristantum en o-o

 

 

Titillatio

Ars Magna

 



Until no part remains

Publicado: 22/08/2008 20:28 por iuristantum en o-o

.

How many people came and stayed a certain time,
Uttered light or dark speech that became part of you
Like light behind windblown fog and sand,
Filtered and influenced by it, until no part
Remains that is surely you.

 

 

 

 

Bajo el signo de Horacio

El portazo de Nora

Eneri Sunday

La pequeña estantería

 

 

Claudio Magris

Publicado: 22/08/2008 21:46 por iuristantum en o->

 

¿Cuándo termina la película, papá?

 

 

             Hay que seguir viviendo, se dice después de cada muerte: y Bernanos se preguntaba si no era eso precisamente lo horrible.

 

 

Jane Goodall

Publicado: 22/08/2008 21:48 por iuristantum en o-*

 

 

 

 

Heterodoxia

Publicado: 29/08/2008 22:25 por iuristantum en o-o

 

 

         "Cajón de sastre, que no cajón desastre, pa’ que de todo le quepa. Cajón desastre, que no cajón de sastre, porque le cabrá todo desordenadamente dado lo alebrestado de mi humor en estos días. Cajón de sastre, o de sastre, porque ambas son expresiones que permiten suavizar el inicio de las cosas --algo leí por ahí sobre la crema, los tacos, el empalago y el fango-- y evitan posibles sobresaltos de lectores sensibles a las frases lapidarias con las que, para serles totalmente honesta, me hubiera gustado iniciar tras haber leído con mucho interés la disputa precedente. ¿Puedo?

En literatura, lo único importante es el estilo.

Escrito queda pues. Favor de no desmayarse y, si posible, de refinar los tópicos que aludan a la escasez familiar de quien esto escribe.

Sin embargo, insisto: En literatura, lo único importante es el estilo.

Debo, imagino, de argumentar el pedrusco que acabo de lanzarles duro, derecho y a la cabeza. ¿No descalabré a nadie, o sí?

A través del estilo nace la voz del escritor, lo que le es más propio, íntimo y personal, aquello que permite distinguir sus líneas de otras líneas sin necesidad de leer en la cubierta su nombre.

El estilo, dice Azorín, no es nada y, sin embargo, lo es todo... O, como afirma Baroja La intuición y el estilo [Consiste en...] no decir ni más ni menos que lo que se debe decir y en decirlo con exactitud.

En este sentido, la mejor historia del mundo, la más original, interesante o inteligente, se desvirtúa cuando carece del estilo personal de quien la escribe. En cambio, la anécdota más simple, la más baladí, relatada con el estilo debido puede convertirse en un texto emocionante, intenso, expresivo e inolvidable para el lector.

Desde este punto de vista, más importante que las cosas que se cuentan es el modo en que se cuentan. O, citando a R. respecto a Maupassant: Los relatos son exactos: no sobra ni un cuadro ni una situación. No encontré jamás ningún rodeo poético ni descripciones de más. Cualquiera que fuese la cosa que quisiese decir tenia la palabra exacta para expresarla, un verbo para animarla y un adjetivo para calificarla... (la repuntuación y reacentuación son personales)

La admiración de R. por la pulcritud y la precisión estilística del francés la resume Eugenio D’Ors en otra frase lapidaria: El estilo, como las uñas, es más fácil tenerlo brillante que limpio.

Para el brillo suele requerirse del barroquismo y la acumulación; para el quehacer doméstico, de la mesura. Cualidad ésta última que, habitualmente, conlleva el uso y abuso de la tijera. Créanme que pocas cosas dan en esta vida mayor dolor de cabeza que tijeretear un texto.

Escribir, ustedes lo saben, es fácil: Basta tomar una hoja en blanco y dejar volar los dedos y el pensamiento. El texto, tras un tiempo prudente, solito sale. Nace un texto, una historia, un argumento, unos versos, palabras encadenadas en estado fetal. Nace un texto, no un texto literario. El carácter de literariedad se lo otorga la tijera y, con la tijera, el pensar, mover, cambiar, quitar, subir, bajar, ir y venir de las letras. Cortar, cortar y cortar de nuevo. Tiempo y paciencia; tiempo y reposo; tiempo y lectura en voz alta hasta que sea el texto quien mueva a la voz y no al contrario.

Lo difícil no es escribir una página, lo complicado es reducirla a diez líneas --o a cinco-- sin perder ni un ápice del significado de lo escrito. Pregúntenle a Rulfo que pasó más de diez años limpiando Pedro Páramo y sólo consintió en su publicación cuando Arreola la envió a la imprenta sin su permiso.

Cierto, sin embargo, que para escribir se requiere de imaginación, de experiencia vital, de conocimiento del mundo y sus pobladores. Cierto también que, sobre esos requisitos, prima aquello que Lorca respondió a Gerardo Diego en su Poética: si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios o del demonio también lo es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo, y de darme cuenta en absoluto de lo que es un poema.

Prima el conocimiento de los artilugios literarios en forma de estructuras, de imaginerías, de léxico, semántica y sintaxis. Prima el trabajo y las líneas mil veces contrahechas en pro de su perfecto enderezamiento. La musa --dicen por ahí que decía el poeta, existe sólo si cuando se aparece te encuentra trabajando-- Opinión parecida sostiene Paul Valéry cuando afirma que la poesía --y muy bien puede aplicarse la sentencia a la prosa-- no es sino actividad de puro rigor mental y no alucinación ni ensueño bucólico.

La literatura requiere de talento, pero de talento aderezado con trabajo. Y, el trabajo, requiere de un aderezo de conocimiento. Esto, incluso para quienes escudan su mala prosa tras el siempre socorrido estilo personal, propio e intransferible. Porque, estarán de acuerdo conmigo, para desbaratar la lengua en virtuosismos de anarquía posmoderna lo primero que se necesita es conocer el barro desbaratado. La lengua es un ser vivo y tolera muy bien deconstrucciones, reconstrucciones, destrucciones incluso porque sólo a través de ellas puede crecer y fortalecerse para seguir viviendo. El único requisito que implica es el del conocimiento de su naturaleza, de sus estructuras, por parte de quienes juguetean con ella: Para enredar con la prosa es necesario distinguir sus hilos, de otro modo el texto es puro nudo y nada de tejido.

Se supone, a quienes gustan de los libros --de leerlos o de escribirlos--— la pasión por la palabra, la capacidad para enamorar y enamorarse de ella, con ella, a otros a través de ella. Sí, la palabra es erótica y lo es por herética, por su inigualable capacidad para remover en un lector aquello que debe de ser removido --y lo que no debe de serlo también--: el alma, el corazón, el hígado, las pestañas, la punta de las uñas. Es, a partir de la catarsis sentimental, o racional, o masodérmica de la palabra que la historia toma vida en el lector, que adquiere forma, relieve, emoción.

Son tan pocas historias y tantas las formas en que esas historias han sido contadas. Tomemos, ya que estamos en noviembre, a Don Juan Tenorio. Pensemos en Molière, en Zorrilla, en Tirso, en Baudelaire. La historia es la misma, el personaje único, las situaciones --detalle arriba o abajo-- idénticas, ¿por qué, entonces, cuatro lecturas provocan en nosotros cuatro sentimientos, cuatro emociones, cuatro rostros diferentes? Porque siendo la misma historia es el estilo diferente.

Más allá de una innumerable lista de razones que incitan en el hombre el hecho de escribir, quiero pensar --y es una opinión muy particular-- que se escribe para mover a otros hombres: mover el pensamiento, el corazón, la curiosidad, la piedad, la carcajada o la lágrima. Prefiero mover a conmover por la sobrecarga sentimental de este último verbo. No importa demasiado cuánto alcance a entender el lector, o si lo que él entiende responde a aquello que el autor desea expresar --de interpretaciones y desinterpretaciones está la literatura llena--, importa que algo dentro de él se mueva.

Ahora bien, una vez establecido este punto, tendríamos que preguntarnos respecto a nuestra intención como lectores, a lo que deseamos obtener de un libro--que, gracias al cielo, no siempre responde el deseo al éxtasis--. Yo los supongo a todos lectores competentes --no doctos, no cultos, no refinados, sofisticados o sibaritas— que es como me supongo a mí misma: lector curioso, inquisitivo, sensible a la palabra y sus enredos. Como lectores competentes nuestras expectativas de lectura varían de un texto a otro, de un autor al que le sigue en el anaquel. Esperar lo mismo de Follet que de Proust sería una ilusión incluso para E. Sin embargo, Los pilares de la tierra, tiene --pese a sus muchos detractores-- algunas cosas que lo convierten, ya que no en una gran novela, al menos en una novela digna --a mí me fueron de mucha utilidad las partes dedicadas a la arquitectura, por ejemplo.

Permítanme cambiar de comparación y citar un casi dicho popular en el que tengo gran fe. Se oye por ahí que si alguien inicia su camino lector leyendo a Joyce seguramente jamás querrá leer a Corín Tellado, en cambio se sabe que muchos lectores que se iniciaron con Corín Tellado han terminado leyendo a Joyce. Una simple cuestión de jerarquías, creo yo.

Leer es un arte difícil y, a veces, la buena prosa --como tantas otras cosas en la vida-- requiere de dosificaciones adecuadas para evitar caer en la sobredosis, el empacho y el odio eterno hacia aquello que nos sentó mal.

Y no sigo porque, en contra de toda prudencia y gracias a las poquísimas ganas que tengo de trabajar esta mañana, ya me he extendido harto mucho más de lo necesario en mis desvaríos. Lo dice L. y estoy completamente de acuerdo con ella, ojalá y cada uno de ustedes, cada uno de nosotros, pudiéramos refrenar la prosa hasta hacerla nuestra, hasta crear un modo personal, privado e íntimo de decir, mal decir y maldecir.

Después de todo, en literatura, lo único importante es el estilo. ¿O no?"

 

-Nolimetangere, gran mentirosa.

 

Atom Heart Mother

Publicado: 29/08/2008 22:29 por iuristantum en o-o

 

 

 

 

 

José Carlos Becerra

Publicado: 29/08/2008 22:29 por iuristantum en o->

 

 

            Cada uno debe entrar en su propio degüello, cada uno retocando su respiración, cultivando sus excepciones a la regla, sus moluscos solares,
haciendo sus abstinencias más inclementes y más diáfanas
porque la luz debe romperse allí, la eternidad debe dejar caer un guijarro en ese gemido.
Recuerden la niñez de vuestra madre, la niñez de vuestra muerte;
solitarios del mundo y de todos los deseos,
inoculados por el lagarto y el pájaro que se enfrentan en todas las intenciones de la sangre.
Ustedes han sentido la máscara y la falsificación de la máscara: el rostro
en los invernaderos de las pequeñas, inútiles ceremonias que todavía nos conmueven.

Bajo la luz de una luna parecida a la desnudez de las antiguas palabras,
escuchen este ritmo, esta vacilación de las aguas,
la noche está moviendo sus ruedas oscuras, estas palabras llevan ese significado,
y yo me dejo arrastrar por aquello que quiero decir: aquello que ignoro,
y he aquí que la frase delibera su propio silencio.

Oh noche casual de estas palabras,
oh azar donde la frase regresa a su silencio y el silencio retorna a la primera frase,
en el lenguaje aparecen de nuevo los primeros caracoles, las primeras estrellas de mar,
y las bestias de la niebla ponen su vaho en los nuevos espejos.

Aquel que diga la primera palabra dejará caer el primer vaso,
aquel que golpee su asombro con violencia verá aparecer el fuego en sus cabellos,
aquel que ría en voz alta será el primero en guardar silencio,
aquel que despierte antes de tiempo sorprenderá a su esqueleto haciéndole señas extrañas a los árboles;
y el mar, como un síntoma interrumpido, vuelve de nuevo a oírse a los lejos
y en su respiración otra vez escuchamos el ruido de esa puerta
que bate azotada por el viento del infinito.

Nace la luna sobre el mar como una antigua mirada del hombre.

En el puerto se van encendiendo las primeras luces.

.

Alexander Pope

Publicado: 29/08/2008 22:35 por iuristantum en o->

 

 

La puerta es estrecha y pocos la encuentran

.

*

.

In vain, in vain—the all-composing hour
Resistless falls: The Muse obeys the Pow’r.
She comes! she comes! the sable throne behold
Of Night primeval, and of Chaos old!
Before her, Fancy’s gilded clouds decay,
And all its varying rainbows die away.
Wit shoots in vain its momentary fires,
The meteor drops, and in a flash expires.
As one by one, at dread Medea’s strain,
The sick’ning stars fade off th’ ethereal plain;
As Argus’ eyes by Hermes’ wand oppress’d,
Clos’d one by one to everlasting rest;
Thus at her felt approach, and secret might,
Art after Art goes out, and all is Night.
See skulking Truth to her old cavern fled,
Mountains of Casuistry heap’d o’er her head!
Philosophy, that lean’d on Heav’n before,
Shrinks to her second cause, and is no more.
Physic of Metaphysic begs defence,
And Metaphysic calls for aid on Sense !
See Mystery to Mathematics fly!
In vain! they gaze, turn giddy, rave, and die.
Religion blushing veils her sacred fires,
And unawares Morality expires.
Nor public Flame, nor private , dares to shine;
Nor human Spark is left, nor Glimpse divine !
Lo! thy dread Empire, Chaos! is restor’d;
Light dies before thy uncreating word:
Thy hand, great Anarch! lets the curtain fall;
And universal Darkness buries All.

 

 

Juan Jordano Barea

Publicado: 31/08/2008 21:20 por iuristantum en Iuris

 

 

           España es una tiranía legislativa dulcificada por el incumplimiento.