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Cruz y Raya - La herencia de doña Blasa

 

La mejor jurista del mundo entero.

Tonny Bennett & Stevie Wonder

 

 

Lou Reed & Luciano Pavarotti

 

 

Ennio Morricone

 

...

 

Progenie

 

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Para Jessica, mi hija (Mark Strand)

Esta noche, salí a caminar
cerca de casa, y tuve miedo no
del camino sinuoso que tomé
en el amor y el ego, sino más
bien de lo oscuro y lo lejano. Anduve
oyendo el viento y percibiendo el frío,
pero a mí me afligían las estrellas
que ardían en el gran arco del cielo.

Jessica, es más sencillo concebir
nuestras vidas andando entre el efímero
resplandor de las hojas, disfrutando
de aquello que tenemos, que pensar
cómo será posible que unos seres
como nosotros, tan pequeños, puedan
atravesar lo oscuro sin buscar
algún rumbo visible o un destino.

Sin embargo, recuerdo que hubo veces
en que debajo de ese mismo cielo
cada hueso del cuerpo se hizo luz
y la herida del cráneo se abrió para
que entrara el cosmos con sus fríos rayos,
y fueron, un instante nada más,
ellos mismos el cosmos; hubo veces
en que llegué a creer que éramos hijos
de las estrellas, que nuestras palabras
estaban hechas de ese mismo polvo
que flamea en el espacio; aquellas veces
sentía en lo incorpóreo del aliento
que el peso de un día entero se apoyaba.

Sin embargo, esta noche es diferente.
Con miedo de las sombras en que andamos
o desaparecemos por completo,
me imagino una luz que no permita
que vaguemos muy lejos; una luna
secreta o un espejo; alguna hoja
de papel, o algo que puedas llevar
por lo oscuro cuando yo ya no esté.
*

Para mi hija (Weldon Kees)

En los ojos de mi hija, veo ocultas debajo 
de la inocencia de la carne amanecida
señales de la muerte que ella aún no sospecha.
El más frío de los vientos agitó sus cabellos,
y maniató una red de algas sus manos ínfimas;
el pausado veneno de la noche, anodino
e indulgente impulsó su sangre por sus venas.
Unos años resecos que yo vi, que podrían
ser suyos, aparecen: una muerte inminente
en cierta guerra, verdes sus piernitas delgadas.
O, alimentada a base de odio, saborea
el aguijón de la agonía de los otros;
quizá es la novia cruel de un tonto, o un sifilítico.
Estas disquisiciones se agrian bajo el sol.
No tengo hija. Ni quisiera tener una.
*

A mi hija (Joseph Brodsky)

Si tuviera otra vida, estaría cantando
en el Caffe Raffaella. O simplemente ahí
sentado. O bien de pie, como si fuera un mueble
en un rincón, si acaso esa vida resulta 
ser un poquito menos generosa que la otra.

Y en parte, porque desde ahora ningún siglo
se las podrá arreglar sin jazz o cafeína,
soportaré este daño, y a través de mis grietas
y mis poros, cubierto de barniz y de polvo,
te veré en veinte años, en la flor de la edad.

Lo importante es que sepas que andaré por ahí.
O más bien que un objeto inanimado podría 
ser tu padre, más aún si acaso los objetos
son más viejos que vos, o más grandes. De modo
que vigilalos siempre: te juzgarán, sin duda.

Igual, amá esas cosas, las encuentres o no.
Además, es posible que aún recuerdes alguna
silueta o un color, mientras que yo hasta eso
voy a perder con el resto del equipaje.
Por eso estos versitos un poco acartonados, 
en el idioma que tenemos en común.



 

Patricia Churchland II

 

 

Miles Davies & John Coltrane

 

 

Arvo Part

 

 

Placas y calles


 

Patria, muerte

 

 

          La sentencia por la que se aprueban los honores que el ayuntamiento de un pueblo de Cataluña, Santa Coloma de Cervelló, ha decidido conceder a Jaume Martínez Vendrell (1915-1989), condenado por los asesinatos del industrial Bultó (1977) y del matrimonio Viola (1978). Le pusieron placa y calle al terrorista y el heredero de una de las víctimas protestó. La Audiencia no ha admitido la protesta. El auto tiene un interés proteico. Por desgracia debo administrarme y sólo me ocuparé de la patria. La placa dice: «Carrer de Jaume Martínez i Vendrell, Patriota català» Y el auto sentencia: «Desde un abordaje histórico, resulta plenamente admisible pasar a un segundo plano la controvertida imputación judicial al Sr. Martínez Vendrell del terrible asesinato del Sr. Bultó y, en el momento de confeccionar su biografía, hacer prevalecer o resaltar, según los fines, otros factores o valores, como son el del patriotismo catalán del personaje o su buen comportamiento ciudadano.»

Yo no puedo oponerme a la escisión que los jueces plantean entre el hombre y el asesino. Cierto. Dillinger fue un sonrosado bebé. ¡Y no iban a tener razón los de Melilla cuando argumentaban que la estatua de Franco que querían derribarles honraba al joven comandante, antes de volverse malo! La escisión es muy necesaria. Ahí está el caso de Juan Antonio Samaranch. Vivió 32.231 días más los bisiestos, en que llevó camisa azul. Por los bisiestos, y a diferencia de Martínez Vendrell, aún no le han dado una calle. Hay que escindir, si lo sabré yo.

Sin embargo, no puedo consentir la escisión entre patria y muerte. No sólo yo: estoy seguro de que tampoco el homenajeado lo consentiría. Dejar a la patria fuera de sus crímenes supondría algo ominoso: que los crímenes tuvieran que justificarse por sí mismos. Los ilustrísimos magistrados no pueden ignorar que Jaume Martínez Vendrell mandó matar por la patria y que lo contrario sería deshonrarlo. La patria, y lo patriótico, tienen estas cosas. Uno puede mandar que maten a dos compatriotas y conseguirse una placa póstuma donde le llamen patriota. Ésa es la principal diferencia entre la patria y la ciudadanía. Aunque en Cataluña todo es posible, no parece fácil que a uno que manda asesinar le pongan en la placa que fue un buen ciudadano. No en vano los munícipes promotores eligieron patriotismo, y no ciudadanía, en su léxico de homenaje. La patria tiene… cómo lo diría… una flexibilidad criminal. O sea que en este punto han llegado, ilustrísimos, algo mas lejos que los munícipes. «Su buen comportamiento ciudadano», han escrito ustedes, haciéndolo suyo, en este auto de choque.

Leo que la sentencia dictada es irrevocable. Me parece muy pertinente. Así está a la altura del crimen.

 


 

Alanis Morissette

 

 

Love will tear us apart

 

Original

 

 

Marzo



     Yendo a la Biblia y la fornicación te hago notar que whoremonger no es palabra hebrea ni griega, sino inglesa, que significa "varón que frecuenta whores". Pero si tenemos en cuenta que en inglés whore puede significar también mujer promiscua, aunque no cobre, verterla fornicario en lugar de algo más específico, como pu-ta-ñe-ro, es perfectamente razonable. Es más, según el diccionario griego-inglés (o griego-cualquier otra lengua) de referencia πόρνος (pórnos, la palabra que en la King James se traduce por whoermonger) significa en la Biblia griega fornicator. Y en español no sólo los torvos católicos, también el protestante Casiodoro de Reina la traduce por fornicario (véase por ejemplo 1 Timoteo 1:10).


 

Nick Cave

 

 

Es una serpiente. En el buen sentido de la palabra.

 

Dos serpientes (quizá) mejor que una.

 

Libertad de expresión (II)

 

 

La libertad de la mentira (Neoconomicón)

 

La difusión de ideas genocidas, ¿libertad de expresión? (Advocatus Diaboli)

 

Javier Marías

 

 

Que no se acabe la rabia

 

 

Caso Garzón

 

 

La amnistía de 1977 y el Dº internacional (Periodismo Humano)

 

Ley de Amnistía, validez y vigencia (Advocatus Diaboli)

Los errores de Garzón (Advocatus Diaboli)

 

Manos y fuegos (Lady Godiva)

 

De rositas (El capitán Achab)

 

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Dior (David Lynch)

 

Vuitton (Bruno Aveillan)

Long version

 

Gustavo Bueno

Mónica Naranjo & Rocío Jurado

 

Entrevista sobre el asunto

 

 

Juan Eduardo Cirlot

 

 


A Mitra


Dios con siete collares planetarios,
con mujeres de piedra y pensamiento,
con aullidos de cal en movimiento
con relieves y rojos santuarios.

Hasta las altas llamas son sudarios
ante tu desgarrado monumento
en el que sólo canta un elemento:
el amor que desfonda los sagrarios.

Bestia llena de flores y granates
halo de rosas roncas de rumores,
esposo repartido en el abismo…

Hablo de los pacíficos combates,
de los ciclos de música y colores.
Por las montañas hablo de mí mismo.