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iuristantum

Constantino Kavafis

 

Voces


Amadas, idealizadas voces
de aquellos que murieron, o de aquellos
perdidos para nosotros como los muertos.
A veces hablan en nuestros sueños;
a veces las oye nuestro espíritu en el pensamiento.
Y con su rumor por un instante regresan
ecos de la primera poesía de nuestra vida
como una música lejana que se apaga en la noche
.

 

Arnaldo Otegui

 

 

Russian Red

 

 

 

 

Fernando Ramírez Suárez

 

El poema de los hijos

 

No es exacto decir que

“hombro a hombro


trenzamos el poema de los hijos”.
No es exacto, mujer, porque tú fuiste
rueca, madeja e hilo; fuiste todo,
mientras yo apenas
palpaba con mis dedos
la calidad del paño, tu obra.


Antes, mujer, pasaron siete inviernos
de esperanzas baldías, amasadas

con lágrimas y sal.


Siete años largos
hasta que se hizo la luz, la primavera.
Y tus brazos, entonces, cuna fueron;
tu regazo, amorosa calidez;
tus senos, el venero de las aguas
más vívidas, más frescas,
donde aquellos dos brotes
echaron sus primeras ramas.
Así fuiste trenzando poco a poco
los versos de la estrofa inicial

del poema de los hijos.




Ahora, cuando anclamos en octubre,
cuando anuncian otoño nuestras vidas,
a madurar comienzan sus destinos,
a arrancarse de nuestro árbol
/>como caen las hojas y las flores
tan prontas a volar como hadas.


Ellos son el futuro, el fruto último
de un árbol cuyas hojas somos;
también son el comienzo de otros
inéditos poemas.

¡Tú: mi asiento!

 


Tranquilo azul de nuestra soledad.

 

*

 

Matar a la muerte


Tenemos enlodados los zapatos
y vestimos de 
smoking la mentira
procurando pisar sobre bien seco.
Quizás nos ufanamos con embustes
y cantamos el mar pomposamente.
Mas sólo hemos cruzado sobre el agua
sin mojarnos de sal las zapatillas,
gastando ocios en nuestros camarotes
con oros, copas, humos y quimeras.


La auténtica belleza submarina
hay que verla debajo de las olas
con los ojos abiertos a las sales
y los pies descalzos sobre el limo.
Yo creo que no hay milagro más hermoso
que un hombre que se rehace de su cieno;
o las algas y conchas que reviven
del lodo que se hundió en su propia sima.


Tal vez no saludamos a los muertos
porque no comprobamos si están vivos,
o si el agua divina de sus fosos
el milagro del cieno ha repetido.
Quizás mataron ya su propia muerte.

 

 

Victor Erice

 

 

Amelia Earheart

 

 

 

 

A day in the life

 

 

Opositores

Notarios

 

 

Déjà vu



 

          Hay dos probabilidades. La primera que diga: «Ya sabéis que yo no comulgo mucho con este tipo; pero ayer me hizo un arroz de bacalo bestial». O bien: «Este tipo hace unos arroces de bacalo bestiales; lástima lo que piensa…» Las dos adversativas tiene igual calado moral; aunque hace más daño la segunda ya que opera en plena digestión del arroz.

 


*


          Yo tengo mucha sangre vasca. pero ¿qué han hecho los vascos? Bueno: ordeñar, hacer queso, estar de mal humor -en el caso de Unamuno- y se acabó. Si no hubiera habido vascos la historia del mundo hubiera sido exactamente igual. Nadie se hubiera dado cuenta. Es casi como si no hubiera habido moscas, por ejemplo. (Claro que las moscas son más molestas que los vascos). No entiendo cómo alguien puede sentirse orgullosos de ser vasco. Los vascos me parecen más inservibles que los negros. Se habla de la voluntad vasca, de la terquedad vasca y ¿para qué ha servido? Nada más que para ser españoles o franceses. Por lo demás, han producido unos pintores excecrables y un escritor insoportable como Unamuno. Yo también tengo esa sangre, pero cuando enumero mis orígenes soy muy cuidadoso en olvidarme de los vascos.



*



             Cuando sacrificamos nuestra honradez, cuando renunciamos a nuestra coherencia interna para evitar un daño o para conseguir un privilegio, nos sentimos “sucios” e internamente avergonzados. Ser hipócrita es una conducta que hiere al que la práctica y repugna al que la sufre.


 

Emily Watson

.
.
Me subyuga.
Entrevista

Julianne Moore

 

 

Chema Madoz

 

 

Denise Levertov


CITY PSALM

The killings continue, each second
pain and misfortune extend themselves
in the genetic chain, injustice is done knowingly,and the air
bears the dust of decayed hopes,
yet breathing those fumes, 
walking the thronged
pavements among crippled lives, jackhammers
raging, a parking lot painfully agleam
in the May sun, I have seen
not behind but within, within the
dull grief, blown grit, hideous
concrete facades, another grief, a gleam 
as of dew, an abode of mercy,
have heard not behind but within noise a humming that drifted into a quiet smile.
Nothing was changed, all was revealed otherwise;
not that horror was not, not that the killings did 
not continue,not that I thought there was to be no more despair,
but that as if transparent all disclosed
an otherness that was blessed, that was bliss.
I saw Paradise in the dust of the street.

 

 

Por qué dejé la derecha

 


 

1. Por el apoyo a fascistas tanto en EEUU (v.g.: Pat Buchanan, Robert Stacy McCain, etc.) como en Europa (v.g.: Vlaams Belang, BNP, SIOE, Pat Buchanan, etc.).

2. Por el apoyo a la intolerancia, el odio y el supremacismo blanco (v.g.: Pat Buchanan, Ann Coulter, Robert Stacy McCain, Lew Rockwell, etc.).

3. Por apoyar que se mande a las mujeres de vuelta a la Edad Media, y el fanatismo religioso en general (v.g.: Operation Rescue, grupos anti-aborto, James Dobson, Pat Robertson, Tony Perkins, toda la derecha religiosa, etc.).

4. Por el apoyo a la locura anti-científica (v.g.: creacionismo, negacionismo climático, Sarah Palin, Michele Bachmann, James Inhofe, etc.).

5. Por el apoyo a la intolerancia homófoba (v.g.: Sarah Palin, Dobson, toda la derecha religiosa, etc.).

6. Por el apoyo a la locura anti-estado (v.g.: tea parties, milicias, Fox News, Glenn Beck, etc.).

7. Por el apoyo a teorías conspirativas y el discurso del odio (v.g.: Alex Jones, Rush Limbaugh, Glenn Beck, Birthers, creacionistas, negadores climáticos, etc.).

8. Una blogosfera de derechas casi universalmente dominada por un discurso furioso del odio (v.g.: Hot Air, Free Republic, Ace of Spades, etc.).

9. Intolerancia anti-islámica que va más allá de la simple crítica del islam radical, y llega al apoyo del fascismo, la violencia y el genocidio (v.g.: Pamela Geller, Robert Spencer, etc.).

10. Odio al presidente Obama que va más allá de la simple crítica de sus políticas y llega al racismo, el discurso del odio y a formular teorías conspirativas estrafalarias (v.g.: imágenes de Obama como hombre-medicina, tea parties, The Birthers, Michelle Malkin, Fox News, World Net Daily, Newsmax y todas y cada una de las las fuente de derechas).

Y mucho, mucho más. La derecha americana ha descarrilado, se ha echado al monte y está al borde del precipicio.

Yo no pienso saltar con ella.

Charles Johnson, Little Green Fotballs 30/11/09

 

 

*

 

 

Dejar la derecha

Es una formulación chocante, en cierto sentido, pues la “derecha” no es verdaderamente una sola entidad. Pero, en cuanto significa el modo dominante de discurso entre las instituciones, blogs, revistas y periódicos que apoyan al “GOP”, Charles Johnson tiene toda la razón, a mi juicio, en bajarse del carro por las razones que ha expuesto. Lean su testamento. Está lleno de emoción, pero también de honradez.

La relación de un escritor con un partido o movimiento está, por supuesto, abierta a debate. Entiendo el argumento de Jonah Goldberg de que la política no se refiere al puro individualismo intelectual; requiere entender el poder, su organización y las opciones reales que la política real exige. Se pueden sostener ciertos principios como inviolables y aún así estar dispuesto a apoyar políticos o gobiernos que los violan porque son mejores que las alternativas reales de que se dispone. Tambien entiendo la necesidad emocional, ceteris paribus, de tener una posición partidista “por defecto”.

Pero ha de llegar un momento en que un movimiento o partido abanone hasta tal punto sus principios nucleares o degenere en tal sumidero retórico que uno se vea obligado a adoptar una posición. Me parece que este es un momento crítico para que más gente cuyos principios reposan de manera amplia en el centro-derecha lo haga -frente a la degeneración conservadora que tenemos delante. Los que han tomado dicha posición -en un grado u otro- reclaman respeto. Y este blog, aunque mantiene su resistencia a las camarillas, ha enlazado con gusto a escritores tan variados como Bruce Bartlett, David Frum, David Brooks, Steve Chapman, Kathleen Parker, Conor Friedersdorf, Jim Manzi, Jeffrey Hart o Daniel Larison, que han roto filas en un sentido u otro.

No puedo presumir del mismo coraje que esta gente porque siempre he sido voluble en términos partidistas. El haber apoyado a Reagan, a Clinton, a Dole, a Bush, a Kerry y a Obama sugiere que nunca tuve un partido que dejar. Creo que puede ser por no haber nacido aquí. No siento lealtad profunda hacia ninguno de los dos partidos americanos, ni en mi corazón, ni por mi familia, ni por mi formación y experiencia; y admiro a presidentes de ambos partidos. Mi afiliación sigue siendo puramente británica: soy un Tory leal. Pero mi apego a la tradición política conservadora anglo-americana, tal como yo la entiendo, es real y profundo, y resultado de una reflexión sincera sobre el mundo tal como lo veo. Y quiero que dicha tradición sobreviva porque creo que es un complemento vital al progresismo en el mantenimiento del genio y la maravilla del Occidente moderno.

Por estas razones me resultó intolerable apoyar el movimiento que se hace llamar “conservador” en Estados Unidos después de 2003. Y todavía me resulta, a pesar de que soy mucho más partidario del estado limitado que casi ningún demócrata, y no puedo llegar a llamarme progresista (porque no lo soy). Mis razones no son muy distintas de las de Charles Johnson, que, como yo, se sintió horrorizado por el 11-S, odia el yihadismo y quiere derrotarlo de manera tan efectiva como sea posible. Y su pequeño manifiesto me anima a escribir el mío propio (la versión íntegra está en The Conservative Soul). Ahí va:

No puedo apoyar un movimiento que proclama creer en el estado limitado pero promovió una presidencia sin límites en política interior e internacional, que asumió poderes dictatoriales ilegales y extra-constitucionales hasta que el sistema la forzó a regresar al imperio de la ley.

No puedo apoyar un movimiento que disparó el gasto y el crédito y culpa a su sucesor de la deuda.

No puedo apoyar un movimiento que abandonó de tal manera el papel mínimo y vital del estado en la regulación de los mercados y la protección frente a los desastres naturales, que nos trajo el Katrina y la debacle financiera de 2008.

No puedo apoyar un movimiento que mantiene la tortura como valor central.

No puedo apoyar un movimiento que mantiene que doctrinas puramente religiosas deberían regir decisiones políticas civiles y que emplea la santidad de la fe religiosa para perseguir el poder terrenal.

No puedo apoyar un movimiento que es profundamente homófobo, que se vale del miedo a los homosexuales para ganar votos, y que desprende tal olor a racismo que su cuota de voto entre las minorías es lamentable.

No puedo apoyar un movimiento que no tiene verdadero respeto por las instituciones del estado y está presto a usar cualquier táctica y cualquier medio para luchar en la contienda política antes que mantener un debate.

No puedo apoyar un movimiento para el que la guerra permanente es compatible con las reglas democráticas liberales y el estado limitado.

No puedo apoyar un movimiento que criminaliza el comportamiento privado en la guerra contra las drogas.

No puedo apoyar un movimiento que respalda un candidato a vicepresidente manifiestamente incompetente e hipócrita por política de la identidad y cinismo electoral.

No puedo apoyar un movimiento que considera a los gays una amenaza para sus propias familias.

No puedo apoyar un movimiento que no acepta la evolución como un hecho.

No puedo apoyar un movimiento que ve un fraude en el cambio climático y ofrece la exploración de las reservas domésticas de petróleo como piedra angular de la política energética.

No puedo apoyar un movimiento que se niega siempre a subir los impuestos sin proponer ninguna reducción significativa del gasto público.

No puedo apoyar un movimiento que rechaza distanciarse de un demagogo como Rush Limbaugh o un chalado como Glenn Beck.

No puedo apoyar un movimiento que cree que los Estados Unidos deberían ser la única superpotencia, deberían mantener una maquinaria bélica para patrullar todo el planeta, y que entiende la violencia como la herramienta fundamental de las relaciones internacionales.

¿Me convierte esto en un “izquierdista radical”, como diría Michelle Malkin? Rotundamente no. Pero está claro que me descalifica como miembro de la actual derecha americana.

Parafraseando a Reagan, yo no dejé el movimiento conservador. Él me dejó a mí.

Y cada vez estoy menos solo.

Andrew Sullivan, The Daily Dish 01/12/09

 

 

 

No hay banda

 

 

Eduard Punset

 

 

Desengañémonos: Punset hablará de ciencia y todo lo que tú quieras, pero lo hace con aires de brujo.

 

By Pseudópodo

 

By Magonia

 

By El Paleofreak

 

A título informativo. 

 

 

Abracadabrante

 

 

(De abracadabracf. fr. abracadabrant).

 

1. adj. Muy sorprendente y desconcertante.



Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Verás que todo es mentira

 

 

 

Cómo no van a creer en Dios si creen en E.T. 

 

*

 

Sacerdotes

 

Magufos

 

 

*

 

Quid pro quo


--Me aburren los ateos. Siempre están hablando de Dios.

--Es más fácil creer que saber.


*

 

 

 

 

Propiedad intelectual

 

 

*

 

          El talento es gratis en España. Ésta es una afirmación indiscutible desde hace siglos. Y lo es en un doble sentido. Por una parte la mayoría de la población cree que el talento es perfectamente separable del trabajo. Es decir que el talento adviene (como la II República Española o como el presidente Zapatero) y es soplo de Dios o de la Fortuna, el Dios hembra. Por la otra, y en efecto vinculado, el español exige que el talento de los otros le sea graciosamente concedido, sin trámite ni tregua. El español, ducho en asaltos camineros, experimenta también la llamarada del honor cuando alguien presupone, basándose en estadísticas, que hay españoles que roban. Yo no, yo no, se rompe la camisa y muestra su pecho.

Ya se habrá entendido que hablo del canon digital y de una de las campañas más demagógicas que se hayan organizado en este experto país de demagogias. Cuentan, ufanos, que han obtenido ya un millón de firmas en contra, Supongo que sabrán por qué: ¡firmar es gratis! El canon es la respuesta a un paisaje fácil de explicar y de entender: el aumento de la facilidad de copia y disfrute de la obra original y la evidencia de que entre los países desarrollados España es uno de los más satisfecha y orgullosamente piratas. Como cualquier otro impuesto el canon tiene rasgos de injusticia: pero el que paguen justos por pecadores es el rasgo clave de cualquier medida impositiva. Contra él se han alzado en bullicioso tropel la necedad, que es lo más liberal que existe; la aplicación de la línea general estalinista: si lo hace el Gobierno, malo será, y la digitación juvenil vigente, esa suerte de pickpockets de 20, de 30, de 40, y ¡hasta de 60! años, jóvenes todos, que aspiran a jubilarse (y van a conseguirlo: ivaya si van a conseguirlo[) sin haber tenido que pagar nada por nada. La generación del gratis total, que entiende la vida como un grifo que se abre y mana, sin más plan, y para la que el principal rasgo de la sociedad virtual es el de la desaparición del proceso, es decir, del sudor y del dolor, sustituido por la mágica emulsión del objeto. 

Visto lo cual, y con independencia de porcentajes, excepciones y de la obvia necesidad de control de los fondos subvenidos no creo que pueda discutirse que la aprobación del canon es uno de los escasos proyectos regeneracionistas de que puede dotarse la sociedad española. España (sólo hay que ver el lugar que ocupa en la generación de patentes) destaca meritoriamente en la copia. Ferran Adriá es el único español que no lo hace, y de ahí las burlas que concita su trabajo. Quiá cabreros... Un intratable país de copiones. Puede que si se grava la práctica nos dé por empezar a producir algo original. Esta práctica que hasta la fecha sólo nos lleva a la ruina y al ridículo. 

(Coda: «Hay estudiantes a los que les apena ir al hipódromo y ver que hasta los caballos logran terminar su carrera». Woody Allen, fuente: Wikiquote.) 


 

Un problema difícil



 

       La primera cuestión es el dualismo. Se trata de una idea muy popular. Hace un tiempo la revista Edge convocó a su famosa pregunta con el clarín: «¿Cuál es tu idea peligrosa?» Si hubieran preguntado por la idea (falsa, digo yo) más incrustada en el hombre la respuesta habría de ser el dualismo cartesiano, es decir, la existencia de dos entidades separadas (mente y cuerpo). Uno de los rasgos fascinantes de la conversación de Blackmore es observar cómo el dualismo reaparece en el mismo corazón de los científicos. Por ejemplo en las posturas que mantienen David Chalmersel matrimonio Churchland. El primero dice que, aun en la hipótesis de que todas las funciones cerebrales queden algún día descritas, aún habrá algo que explicar; y ese algo es la conciencia, es decir la experiencia subjetiva del rojo, del dolor o del olor del café. Los Churchland lo niegan con ademán enérgico: la conciencia sólo ES esos procesos cerebrales y cuando queden aclarados el llamado «problema difícil» —exitoso copyright de Chalmers que alude a la dificultad de entender cómo tejidos cerebrales (objetivos) dan lugar a experiencias (subjetivas)— quedará aclarado también. Ya sabes que mi furioso materialismo, tan matrimonial por otra parte, está con los Churchland; pero aun tratando de ser imparcial lo cierto es que resulta fácil advertir en el discurso de Chalmer la vieja creencia de que debe-haber-algo-más. De ese dualismo más o menos enmascarado se deriva también una grave consecuencia epistemológica: Chalmer insinúa que «el problema difícil» no podrá resolverse jamás. Pat Churchland encuentra ridículo ese pesimismo. La inteligente e intensa señora Churchland, que no tiene apego a declarar que prefiere navegar en bote por los rápidos que ir a un museo.

       El segundo problema emergente es el libre albedrío, es decir, la capacidad de los hombres para decidir sus acciones. Si eso existe o no. Una gran mayoría de los conversadores opina que no existe y que todas las decisiones humanas están determinadas por sucesos biológicos y culturales (genes y memes) que vienen de atrás. Pero, llamativamente, todos ellos dicen vivir como si la libre elección existiera, porque un mundo sin la ilusión de la decisión les parece insoportable, moral y estéticamente. Sobresale la respuesta del físico Kevin O’Regan, un tipo realmente interesante especializado en los fenómenos de la percepción.

Sue: ¿Crees que tienes libre albedrío?

Kevin: Sí, como todo el mundo. Incluso los robots creen que tienen libre albedrío, aunque no lo tengan

 


http://www.arcadiespada.es/2010/03/27/27-de-marzo-2/



*

[¡El Notario!]


Estimado señor Espada:

Sobre el libre albedrío.

La tesis que considera que las decisiones humanas están determinadas (determinismo) pero que, pese a ello, realmente nos sentimos agentes libres se denominacompatibilismo.

El determinismo es la doctrina que entiende que cada evento, acción o elección, es el efecto o consecuencia de una previa cadena causal. La secuencia causal se retrotrae en cada caso tanto como sea preciso, y cada evento integrante de dicha serie es un efecto necesario, no meramente probable, de todo lo que antecede.

Tal afirmación es coherente con el hecho de que yo no soy una parte especial de la Naturaleza, sino que inexorablemente formo parte de su flujo causal que va del pasado hacia el futuro.

Tal determinismo es compatible con la innegable sensación subjetiva de libertad que experimentamos continuamente, ya que una y otra vez sentimos que decidimos una cosa (por ejemplo, escribir estas líneas) en lugar de otra (no hacerlo.)

De modo que estoy enjaulado por el determinismo. Ahora bien, la jaula en la que me encuentro se mueve conmigo cada vez que lo deseo (así lo siento cada vez que tomo una decisión.) Por tanto, quizás no tenga sentido hablar de jaula alguna. O posiblemente yo sea una marioneta, pero los hilos que me manejan son tan enormemente largos que no alcanzo a ver como es tal manejo, por lo que olvido o ignoro la existencia de tales hilos (por cierto, no hay divinidad: nadie maneja los hilos.)

No es extraño que la mayoría de los autores entrevistados en el libro de Blackmore sigan la línea compatibilista, ya que es mayoritariamente dominante en la doctrina. Yo la siento paradójica, pero simultáneamente la intuyo cierta.

[Ideas tomadas del excelente The Latest Answers to the Oldest Questions, de Nicholas Fearn.]

Un saludo,

José-María Navarro Viñuales, desde su jaula.