En los digitales no hay
¿Qué hacer cuando ha de escribirse una necrológica?
1.-Tenga en cuenta que usted sigue vivo.
2.-Evite ponerse, por si acaso, en el lugar del muerto, tipo «a él le habría gustado así».
3.-Evite las cartas a tumba abierta, tipo «allá donde estés, amigo, quiero que sepas».
4.-Evite convertir una muerte natural en un suicidio, tipo «se fue tan discretamente como había vivido».
5.-No espere una mejora de su conducta, tipo aquel necrologista que riñó a su muerto.
6.-Sobre todo, no hable de su sonrisa, tipo «nos acompañará siempre».
7.-Si siempre ocultó lo que realmente pensaba sobre él, haga ahora un pequeño y postrero esfuerzo.
8.-Examine si supone un acto de respeto haber esperado a su muerte, tipo «ahora ya se puede desvelar cómo».
9.-No olvide jamás que la necrológica que está escribiendo puede ser lo único vivo que quede de él.
10.-Y dado que en algún caso, aunque escaso, el muerto se ha levantado y ha leído, escriba usted siempre con las precauciones del que espera réplica.
Richard Dawkins
Querida Juliet:
Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mi es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol?
La respuesta a esas preguntas es "por la evidencia". A veces, "evidencia" significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El "lucero del alba" parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama "observación".
Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.
Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar al mismo punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: "Si de verdad tiene el sarampión, debería ver...." y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar "Diagnóstico que la niña tiene sarampión". A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.
La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman "tradición", "autoridad" y "revelación".
Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs...El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por "tradición". Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como "los hindúes creemos tal y cual cosa", "los musulmanes creemos esto y lo otro", "los cristianos creemos otra cosa diferente".
Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la trasmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventará en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.
El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.
En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.
Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman "Reina del cielo", como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serió se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María.
Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de la otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.
La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.
Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.
Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad" pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.
La tercera mala razón para creer en las cosas se llama "revelación". Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que "se le había revelado". Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre sólo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación "revelación". No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón?
Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: "¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?" y supón que yo te respondo: "En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto". Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una "sensación" interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.
A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como "mi mujer me ama". Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia.
A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrellan siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas.
Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma. Ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.
Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua dulce. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de... otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un "mar de gente". Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender.
Como el idioma. Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su "mar de gente". El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio "mar de gente", los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional (Recuerda que "información tradicional" significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos). El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales.
Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.
¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre..., ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.
Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.
¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: "¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle "¿Qué pruebas existen de ello?" Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.
Te quiere,
Papá.
*
Pero siempre hubo que escuchar a todas las partes: Panfletillo contra el cientifismo
Y al entrevistador:
En ningún momento me irrité con Dawkins. Fue Dawkins el que se irritó conmigo. Desde el primer momento. Aceptó a regañadientes que grabáramos la conversación en vídeo, respondió de mala gana a bastantes de las preguntas y se negó a posar para las fotos al final de la entrevista. "Posar nunca funciona y menos cuando estoy enfadado", nos espetó. Al terminar, le pedimos que nos llamara un taxi y lo hizo. Luego, mientras llegaba, se fue a trabajar a su estudio y nos dejó a mí y a mi fotógrafo 20 minutos solos en su salón. Como si no estuviéramos. Un tipo cortés, jovial y muy educado, este Dawkins.
Joan Brossa

Eclipse
Jonathan Leder
Plutón dice:
Para después de la 59 de 35 mm:
Il a mis le café
Dans la tasse
Il a mis le lait
Dans la tasse de café
Il a mis le sucre
Dans le café au lait
Avec la petite cuiller
Il a tourné
Il a bu le café au lait
Et il a reposé la tasse
Sans me parler
Il a allumé
Une cigarette
Il a fait des ronds
Avec la fumée
Il a mis les cendres
Dans le cendrier
Sans me parler
Sans me regarder
Il s’est levé
Il a mis
Son chapeau sur sa tête
Il a mis son manteau de pluie
Parce qu’il pleuvait
Et il est parti
Sous la pluie
Sans une parole
Sans me regarder
Et moi j’ai pris
Ma tête dans ma main
Et j’ai pleuré
Urano dice:
Yo digo que le pega Belle & Sebastian. Y si no, que suene de fondo esto:
Debo mucho
a quienes no amo.
El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.
La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.
Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
yeso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.
No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.
Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.
Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.
Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.
Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.
Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.
"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.
La dignidad
[Negritas mías]
De FJ: «Has sido manifiestamente injusto con Izaskun, con su esfuerzo por hacerse un hueco en el duro y competitivo mundo laboral; despectivo con las personas, desde sus padres, demás familia, amigos y formadores que han luchado por hacerla, durante años, Arcadi, “capaz” de llegar a Tengo una pregunta para usted; y cruel con una ingente cantidad de personas discapacitadas que nunca podrán llegar a ser “diputados”, “camioneros”, “espías”, y ni tan siquiera, añado yo, periodistas desalmados.»
A FJ: Lo que hay en mi columna es un acto de consideración a los enfermos. Desde el principio, claro, que consiste en considerarlos “enfermos” y en no mentirles (y mentirnos) considerándolos “característicos”, “singulares” y todas esas zarandajas. Me desmoraliza la utilización que hizo de ellos la televisión pública, el presidente del Gobierno y también nuestro periódico cuando, al día siguiente, trató de convertir a uno de ellos en político, arrancándole unas patéticas (inexorablemente patéticas), declaraciones. El principio de la dignidad es el reconocimiento de lo real. Y, en simétrica equivalencia, el principio de la crueldad consiste en una determinada ficcionalización de lo real. Así, mediante este recurso, el hombre es capaz de torturar, de ponerle a otro una pistola en la nuca o de engañar a un niño enfermo en parecidos términos a lo que hacía la televisión franquista con aquel Reina por un día inolvidable.
*
La ficcionalización de la realidad es una forma de perversión, decía más o menos. Es muy profundo, bello y cierto.
Yo siempre he considerado que la verdad, aun en silencio, era la primera muestra de respeto. No siempre es fácil. El sentimiento causa estragos. Y luego están los y las que confunden la verdad con el dolor de tripa.
Al margen. Es terrible. Pero no, no, y no. Hay que resistir, es una cuestión de respeto. Del respeto que piden.
El padre que dice en las cartas de los lectores:
«Sólo una cosa más: las personas con síndrome de Down no son enfermos, son personas.»
Entiendo que su dolor le impida ver que los enfermos son personas.
*
La refutación: The stupidity of dignity
José María Albert de Paco II
Con lo fácil que es ponerme a mí de buen humor.
Me despierto a diario con los alaridos psicalípticos de una vecina que, algo antes de las siete, asorda a la comunidad de inquilinos con una retahíla de noes. No, dice. Nooo... Noooo... Nooooo... Noooooo... Dado que jamás he palpado esa clase de sobreactuaciones, la primera vez que oí tan perturbadora negación salí al rellano y traté de identificar el piso donde, sin ningún genero de duda, un macho grasiento estaba apaleando a su pareja. En ese preciso instante, mi venerable vecina (la de la puerta contigua a la mía) salió de casa y me puso sobre aviso: “Tranquilo, joven, nadie está matando a nadie”. A los dos minutos, y luego de un “no” sostenido que parecía surgir del averno mismo, la finca se derrumbó en paz. Desde entonces, esos noes in progress han constituido el pórtico natural de mi desperezo. No han faltado situaciones embarazosas, como el día en que Lola me preguntó a qué se negaba exactamente esa mujer o el día en que una vecina asomó la cabeza por una ventana del patio interior y pronunció una, digamos, conferencia sobre la impudicia. Así y todo, hasta hoy no he podido sino agradecer ese rítmico oleaje que mordisqueaba la arena. Hasta hoy, insisto. Eran las las 6 y 54 cuando mi vecina, en un acto de renuncia que jamás le perdonaré, ha gritado sí.
Correspondencias / Albert
El referéndum de la OTAN en versión lúbrica.
Walt Whitman

Kiss my elbow
Está claro que para Alberto y muchísimos más, esto no va de entender lo que pasa en el mundo, sino de escenificar una profunda indignación moral, de contemplarse a sí mismos en el espejo del “compromiso”. De narcisismo, vamos. A mí este exhibicionismo moral ya sólo me provoca aburrimiento y desprecio.
Samuel Beckett
Esteban Peicovich
[Poemas plagiados]
7. La humildad
Aquí no se come a gusto del cliente sino a gusto del mar.
(Anuncio de un restaurante de Caleta Córdoba, en la provincia de Santa Cruz)
17. Noticia de verano
Vino a morir. Una enorme tortuga de mar vino a morir en las playas de Necochea. La enterraron los niños.
(Leyenda de una fotografía. Diario Crónica, enero 10 de 1966)
18. Los ojos
El oficio ha cambiado. Antes se los amortajaba e iban a la tumba completamente vestidos, con toda su ropa interior, incluidas las medias y, por supuesto, con el mejor traje que tenían. Hoy sólo llevan el sudario, una sábana blanca. Hace años, yo me encargué una temporada de dar clase a los empleados novatos para que aprendieran a vestir convenientemente a los muertos. Aquí había ropa femenina y masculina de todo tipo. Se trataba de ponérsela con la mayor facilidad posible, sin contorsionar al muerto. Era un arte, y lo hacíamos muy bien. No crea que es asunto fácil vestir a un cadáver rígido.
Los muertos que se entierran en profundidad se mantienen más tiempo “enteros” que los que quedan a poca distancia de la superficie. Siempre son los ojos lo primero en desaparecer. Luego lo sigue el resto de la cara.
(Declarado a El País por Julián Parra, director técnico de una funeraria en Madrid)
24. La esfinge
Si pasáis raudo, no veréis la sombra
(Pintada vista en una calle de Sevilla en marzo de 1985)
26. El horizonte más antiguo
“Mirá, papá, bueyes”.
(Las tres palabras con las que a sus 9 años sorprendió a su padre Marcelino –y luego al mundo- la niña María Sainz de Sautuola al descubrir por azar las cuevas de Altamira en el año 1875)
34. El poeta
Sol. Sol. Sol.
(Unica palabra que repitió Robert Graves en una entrevista de dos horas en su casa de Deià, Mallorca, mientras me tomaba de la mano y me pedía que lo paseara entre los almendros de su finca)
49. No la toquen ya más
Foliolos 4. Tugados, inequilátero, oblongos, obovado, cuspidado-abuminados, glandulíferos en la base, con las flores racemosas. El involucro y el cáliz muy tenuemente hirtomentosos. Cáliz con cinco lóbulos.
(Descripción botánica de una rosa)
79. La represión
El pescado ha de ser siempre blanco.
Quedan prohibidos los pescados azules.
(De una dieta dada por el endocrinólogo Basilio Moreno Esteban)
80. La metafísica
El tiempo ha terminado
(Una de las respuestas que da una cocina fabricada en Estados Unidos dotada de voz sintética a través de ordenadores)
106. Un versículo
Llévate el gris
que el gris va a ser la tierra
(De un electricista a otro, a propósito de un cable a colocar)
153. El levitador
El límite es el cielo.
(Lema que presidió todos los proyectos de Ogisa Otis, inventor del ascensor)
164. Que así sea
-Decime, mamá… ¿amén es como enter?
(Pregunta de un niño de diez años tras ser llevado por primera vez a una misa católica)
178. El instante
Sí, de la Librería. ¿Podría traerme una lágrima?
(Así escuchó la poeta Mónica Claus pedir por teléfono un café con un poco de leche a la librería que acababa de darle el libro e Adorno “No se puede escribir poesía después de Auschwitz”)
188. Posmo
Cero: No ser
(Hamlet)
(Graffiti repetido en muros de la Avenida Alem, de Buenos Aires)
189. La humildad
Lo intenté, pero no pude hacer feliz a la vida.
(Inscripción en una tumba en Filadelfia, Pennsylvania, Estados Unidos)
José María Albert De Paco
[Leí por ahí la maldad de que es axioma de la blogosfera que todo blog editado por una tía (sic)acabará más temprano que tarde publicando fotos de sus manos, o de sus pies, enfundados en medias de rayas.]
-Hace unos días, una joven esculpió en el aire el principal atractivo de escribir un blog: "Nadie puede decirte que te calles".
-No conviene recrearse en las hijas ni aludir orgullosamente al primo presidiario. Yo lo hago, sí; mas no haga lo que yo hago, sino lo que yo digo.
-Sus lectores le inundarán con decenas de mails merecedores de ser publicados. No hay lector que no crea que su vídeo, su comentario, su chiste o su anécdota deben ser noticia. Recuerde, a este respecto, que su blog no es el blog de sus lectores, sino el suyo. Por consiguiente, restrinja las colaboraciones a la mínima expresión. Cómo explicarme... No sienta remordimientos por no convocar a Raúl contra Dinamarca.
-Tenga en cuenta, en cualquier caso, que un blog no es un contenedor de noticias.
-Cuando descubra un recurso del tipo cómo publicar un youtube o cómo convertir una retal de prensa en pdf, no abuse de él durante diez días seguidos.
-Si es usted dado a la melancolía, recuerde que el último post puede ser, en verdad, el último. Obre en consecuencia y no deje un residuo postrero.
-Si se enamora, no deje restos de baba en la pantalla. Si incurre en esa clase de exhibicionismo, acaso llegue el día en que, en lugar de baba, el lector se manche de bilis.
-Un blog es una barbería. O se conversa de fútbol o se conversa de la vida. No hay ninguna otra posibilidad. Y hablando de barberías: rehúya los toros afeitados; escoja a sus enemigos con la misma delicadeza con que escoge a sus amigos.
-Un blog se edita, fundamentalmente, para desacreditar ideas y ofender personas. Como suelen decir en Chamberí, la frontera entre el descrédito y la ofensa, esto es, entre las ideas y las personas, es algo así como una finísima barandilla. Baje por ella a diario.
-Un blog no se escribe, se edita. Se edita, sí, he dicho bien.
-Un blog no deja de ser un blog por que no haya links. Haga suyo, en este punto, aquel viejo proverbio chino: si hay que linkal se linka, pero linkal por linkal es tontería.
-No se haga el gracioso a la mínima ocasión, tipo "chino" y "linkal".
No me digan que no es adorable
Final del año
Tahúres
Tim Walker
Mapa/Territorio
Del rigor en la ciencia
...En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, esos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y de los Inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.
Suárez Miranda: Viajes de varones prudentes, Libro cuarto, cap. XIV, Lérida, 1658.
Gregorio Luri & Sarah Diano
[Del amor y otras urgencias]
Sin moraleja
Pongamos que él es un estudiante catalán en una discoteca. No lo podemos llevar a un baile de salón, como hacían los góticos del diecinueve, así que contentémonos con algo más de andar por casa. Quizás pudiera ser también un estudiante ocupando la Universidad Central de Barcelona en protesta por Bolonia. ¡Todo son metáforas! ¡Hasta la palabra "realidad" metaforiza!. Añadamos que junto a este estudiante hay dos o tres chicas que se ocupan, también en este caso, y también en este tiempo, de la intendencia: de los bocadillos, del café caliente, de la limpieza. Imaginemos a una especialmente bella, muy bella. Quizás mejor que sea esbelta y un poco flaca, de cabellos muy oscuros y de tez, obviamente, muy pálida y ojos ligeramente enrojecidos. No es especialmente elegante, ni parece dedicar mucho tiempo a su cuidado, pero sin embargo se permite una pequeña sofisticación: lleva en el cuello una cinta roja muy bien planchada que se cierra bajo la barbilla con un nudo delicado. El chico y la chica intimidan, se atraen, se tocan, se encierran juntos en un mismo saco de dormir. Mientras se desnudan ella le pide que, por favor, el lazo lo deje intacto. Le hace caso. Se aman, se duermen abrazados. Muy de mañana, el estudiante se despierta primero y la observa respirar pausadamente. Sin pensarlo, tira de un extremo del nudo y lo deshace. Inmediatamente la cabeza de la chica se desprende del cuerpo y cae, rodando, al interior del saco, al fondo, hasta detenerse en sus pies.
*
Matrimonio
Ya no tendremos más el agotarse
en el cuerpo del otro, ni los días
que en un instante eterno se prolongan:
el tiempo, desde ahora, será un túnel
por donde sólo quedará avanzar
aunque apenas veamos los obstáculos;
y el cuerpo, una parcela cultivada
donde comer cuando tengamos hambre.
Estos anillos que nos damos valen
no por lo material de la aleación,
testimonio de un pacto o de una alianza
que advierte que no todo es ya posible,
sino por el vacío que en el centro
nos recuerda la falta que teníamos
y nos previene de intentar llenarla
el uno con el otro, el uno al otro.

Louis Armstrong & Danny Kaye
Para que no encoja

Jacques Brel
Bien sûr il y a les guerres d'Irlande
Et les peuplades sans musique
Bien sûr tout ce manque de tendre
Et il n'y a plus d'Amérique
Bien sûr l'argent n'a pas d'odeur
Mais pas d'odeur vous monte au nez
Bien sûr on marche sur les fleurs
Mais mais voir un ami pleurer
Bien sûr il y a nos défaites
Et puis la mort qui est tout au bout
Le corps incline déjà la tête
Étonné d'être encore debout
Bien sûr les femmes infidèles
Et les oiseaux assassinés
Bien sûr nos coeurs perdent leurs ailes
Mais mais voir un ami pleurer
Bien sûr ces villes épuisées
Par ces enfants de cinquante ans
Notre impuissance à les aider
Et nos amours qui ont mal aux dents
Bien sûr le temps qui va trop vite
Ces métros remplis de noyés
La vérité qui nous évite
Mais mais voir un ami pleurer
Bien sûr nos miroirs sont intègres
Ni le courage d'être juif
Ni l'élégance d'être nègre
On se croit mèche on n'est que suif
Et tous ces hommes qui sont nos frères
Tellement qu'on n'est plus étonné
Que par amour ils nous lacèrent
Mais mais voir un ami pleurer.


