Blogia

iuristantum

Fiedrich Nietzsche

 

...

 

Fernando Sánchez Dragó

 

http://www.sanchezdrago.com/blog/?p=20#comments

 

Marc Chagall

 

 

Ricardo Piglia

 

     Buscamos, entonces, las figuraciones del lector en la literatura; esto es, las representaciones imaginarias del arte de leer en la ficción. Intentamos una historia imaginaria de los lectores y no una historia de la lectura. No nos preguntaremos tanto qué es leer, sino quién es el que lee (dónde está leyendo, para qué, en qué condiciones, cuál es su historia.)

     Llamaría a este tipo de representación una lección de lectura, si se me permite variar el título del texto clásico de Levi-Strauss e imaginar la posición del antropólogo que recibe la descripción de un informante sobre una cultura que desconoce. Esas escenas serían, entonces, como pequeños informes del estado de una sociedad imaginaria —la sociedad de los lectores— que siempre parece a punto de entrar en extinción o cuya extinción, en todo caso, se anuncia desde siempre.

    El primero que entre nosotros pensó estos problemas fue, ya lo sabemos, Macedonio Fernández. Macedonio aspiraba a que su Museo de la Novela de la Eterna fuera "la obra en la que el lector será por fin leído". Y se propuso establecer una clasificación: series, tipologías, clases y casos de lectores. Una suerte de zoología o de botánica irreal que localiza géneros y especies de lectores en la selva de la literatura.

    Para poder definir al lector, diría Macedonio, primero hay que saber encontrarlo. Es decir, nombrarlo, individualizarlo, contar su historia. La literatura hace eso: le da, al lector, un nombre y una historia, lo sustrae de la práctica múltiple y anónima, lo hace visible en un contexto preciso, lo integra en una narración particular.

    La pregunta "qué es un lector" es, en definitiva, la pregunta de la literatura. Esa pregunta la constituye, no es externa a sí misma, es su condición de existencia. Y su respuesta —para beneficio de todos nosotros, lectores imperfectos pero reales— es un relato: inquietante, singular y siempre distinto.

 

Óscar de la Borbolla

 

     Si digo de mí mismo que yo sé sólo por mi propio caso lo que significa la palabra 'dolor', ¿no tengo que decir eso también de los demás? ¿Y cómo puedo generalizar ese único caso tan irresponsablemente?

Investigaciones filosóficas. Ludwig Wittgenstein. 

 

     Por uno que no muere de amor, irresponsablemente...   

http://www4.loscuentos.net/cuentos/link/741/74165/print/

 

Augusto Monterroso

 

      El Dinosaurio, luego de despertar la compañía, se encontró con Borges y tuvo sus disímiles consecuencias:

1. Pasar a su lado sin darse cuenta (maléfica).
2. Pasar a su lado, regresarse y seguirlo durante un buen trecho para ver qué hace (benéfica)
3. Pasar a su lado, regresarse y seguirlo para siempre (maléfica).
4. Descubrir que uno es tonto y que hasta ese momento no se le había ocurrido una idea que más o menos valiera la pena (benéfica)
5. Descubrir que uno es inteligente, puesto que le gusta Borges (benéfica).
6. Deslumbrarse con la fábula de Aquiles y la Tortuga y creer que por ahí va la cosa (maléfica).
7. Descubrir el infinito y la eternidad (benéfica).
8. Preocuparse por el infinito y la eternidad (benéfica).
9. Creer en el infinito y en la eternidad (maléfica).
10. Dejar de escribir (benéfica).

Femineidades

 

 

 

 

Women In Combat (Slate)

Revisionist Feminism (Slate)

Should Women Be More Modest? (Slate)

 

*

 

Valerie Solanas:

a

b

c

 

*

Simone de Beauvoir

 

Rafael Courtoisie

    

     Una cosa creíble es duda sólida, cristal de confiar, cuarzo apenas compacto que fractura al impacto de luz, exhibiendo extremos de cariado mineral de sílice, las verdades calcáreas de su incrustación en las fallas de la estructura.

Una cosa creíble se deposita en la desnudez de las demás cosas del mundo, en la inconstancia de los demás objetos en los que está subsumida y a los que remite, por contigüidad u oposición, hasta deshacerse a su vez en arena de la incredulidad,en polvo hesitante e inestable.

En el devenir, en la desmesura de lo inseguro flota un instante y vuelve a sumergirse.

Creer es acto de espesura, de compacidad y riesgo.
En la piedra está el azar y el alma, en proporción exacta.

Algo compulsivo, como la ley de gravedad o la mordida de los elementos que la erosionan, el uno mismo, el agitado,mueve la piedra al centro de pensar: aquí jace.

Es una fruta del despedazamiento. Una cabeza sola.

Pero en ella se cree, como se cree en la lluvia, por que la piedra, la cosa en que se cree, es una lluvia de un punto solo,de una gota sola, de una sola cucharada de realeza.

Falta considerar que esa única gota de piedra, que esa cabeza insólita de lluvia, que ese añadir de punto solo, de agua verdadera, de turno del confiar, apagará algún fuego.

Creer es extinguir, es apagar. Creer es provocar la salvación,la lluvia de esa piedra que es la cosa creíble sobre el fuego de los días, sobre la combustión espontánea de todo lo que se percibe y de lo que se piensa.

Las formas del fuego mismo es la cosa creíble, el fuego es su unidad, su materia de roca, hasta que desaparece. Y desaparece en el perdurar, cuando madura. El fuego es una piedra momentánea.

Para el templo, piedra de agua para el fuego, para el incendio, llamarada de agua, aluvión, canto rodado, fuego de lengua.

Rolling stones, piedra cantada, duda sólida. Es piedra Aquello que se cree, fundamental, angular, filosofal.

Es nada puro, pero fuerte.

Hay un jugo en Cioran, que la disuelve.

 

Arte poética

 

...

 

Ignacio Javier Bilbao Goicoechea

 

http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276287402.html

 

Giorgio de Chirico

Por qué escribir

 

...

Victor Vasarely

Oh...

Oh...

El corazón de las tinieblas

 

I

     Did he live his life again in every detail of desire, temptation, and surrender during that supreme moment of complete knowledge? He cried in a whisper at some image, at some vision —he cried out twice, a cry that was more than a breath— "The horror! The horror!"

Joseph Conrad.

 

II

 

 

III

We are the hollow men
We are the stuffed men
Leaning together
Headpiece filled with straw. Alas!
Our dried voices, when
We whisper together
Are quiet and meaningless
As wind in dry grass
Or rats' feet over broken glass
In our dry cellar

Shape without form, shade without colour,
Paralysed force, gesture without motion;

Those who have crossed
With direct eyes, to death's other Kingdom
Remember us —if at all— not as lost
Violent souls, but only
As the hollow men
The stuffed men.

T.S. Eliot.

 

IV

This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end

Of our elaborate plans, the end
Of everything that stands, the end
No safety or surprise, the end
Ill never look into your eyes...again

Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need...of some...strangers hand
In a...desperate land?

Lost in a roman...wilderness of pain
And all the children are insane
All the children are insane
...

The doors.

 

Rosario Castellanos

 

Hombrecito, ¿qué quieres hacer con tu cabeza?
¿Atar al mundo, al loco, loco y furioso mundo?
¿Castrar al potro Dios?

Pero Dios rompe el freno y continúa engendrando
magníficas criaturas,
seres salvajes cuyos alaridos
rompen esta campana de cristal.

 

Daniel Paz ¬ Rudy

George Stigler

 

     Memorias de un economista. La ciencia lúgubre.

     El profesor que influyó mucho en mí y en la mayoría de mis compañeros fue Frank Knight. Era un crítico irreverente de científicos e instituciones, y era indicativo de su escepticismo hacia toda autoridad y de su vigor intelectual el hecho de que a veces él mismo no podía leer sus ejemplares de libros importantes: ¡estaban literalmente llenos (incluso entre líneas) de comentariso escritos! Estaba ya pasando del estudio de la economía al de la filosofía y la religión, a esta última como agnóstico profundo. Una famosa figura hipotética en economía es la del homus economicus, un individuo perfectamente racional que calcula con precisión los costes y beneficios de cada acción y, consecuentemente, emprende aquellas acciones cuyos beneficios exceden a sus costes. Knight en una ocasión observó, en el curso de una conferencia en la Facultad de Teología de la Univesidad de Chicago, que el hombre económico y el cristiano perfecto tenían una cosa en común: ninguno de los dos tendría amigos.
(...)
Sin embargo, su falta de inclinación a rendir pleitesía a cualquier atoridad, excepto a la razón, le llevaba a una forma espedial de antiautoritarismo: no existía el más ligero atisbo de condescendencia en su relación con los estudiantes. Escuchaba nuestras observaciones al menos con la misma atención que prestaría a un profesional famoso y, de hecho, era, a veces, absolutamente embarazoso que prestara tal atención a nuestros inadecuados puntos de vista.



     Se cuenta la anécdota de cómo un joven estudiante acudió precipitadamente a Viner y le dijo: "Acabo de descubrir al primer economista matemático americano".
Viner replicó: "¿Se refiere usted a Charles Ellet?"
—¿Cómo lo sabe?
—Es el único economista matemático americano de primera hora que queda por descubrir.


     Lo bueno es que el examinador puede cambiar rápidamente de un tema en el que el candidato no lo está haciendo bien para explorar otras áreas en las que él o ella pueden hacerlo mejor. Por supuesto, con frecuencia los examinadores debaten unos con otros en una sucesiva media hora, utilizando al candidato como excusa. En un examen, Arthur comenzó preguntando al candidato, una joven, si lo sabía todo sobre los ciclos económicos y, por supuesto, ella dijo que no. Arthur continuó: "Hágame preguntas durante media hora".


     Los economistas tienen una teoría en la que tengo gran fe, la de la preferencia revelada. Afirma que la gente revela sus verdaderas preferencias a través de sus actos, no de sus palabras.

 

André Kertész

André Kertész

 

 

Corán

 

     Bienaventurados los creyentes quienes, en su plegaria, son humildes, quienes del chismorreo se apartan, quienes dan la limosna, quienes cubren sus vergüenzas, excepto ante sus mujeres, o lo que poseen sus diestras. En ambos casos no son censurables.