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iuristantum

Antonio Gamoneda

 

 

Amé todas las pérdidas.

Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible.

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Psst/

Keats 

Sí, sí :D

 

América

 

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¿No es el modelo americano criatura al menos tanto como creador de una necesidad mundial?

Op.Cit.

 

 

              Ernest Shackleton publicó en los periódicos británicos un anuncio, con el objeto de reclutar voluntarios para una expedición a la Antártida (1914): «Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de absoluta oscuridad. Peligro constante. No es seguro volver con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito.» Muy similar al que yo respondí en septiembre de 2002, del que así, he descubierto su inspiración: «Se buscan hombres y mujeres para un viaje peligroso. Sin sueldo. Monotonía extrema. Largos años de soledad absoluta. Trabajo constante. No es seguro acabarlo. Honor y reconocimiento en caso de éxito. Y siempre coraje y fuerza.» Tiéntense antes de responderlo y nunca lo hagan con solicitud.

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Rambunctious

 

 

Orig. Uncert., pero para mí que procede de Rambo.

 

Paco de Lucía

 

Gone with the wind

 

 

Arthur Koestler

 

 

              ¿Viene a ver al escritor? Desconfíe. Es decepcionante. Es como si después de haber saboreado el foie-gras se encontrase con la oca en persona.

 

Edgar Degas

 

 

 

Dulce et decorum est pro patria mori

 

 

               Al hombre del pueblo, resentido de que se le llevase al hijo al extranjero para "morir por la patria", se le hacía creer así que, en lugar de ser esto simplemente el resultado de la obstinación y la codicia de dos cancillerías rivales, era realmente parte necesaria de un lucha justa, inevitable y gigantesca, entre dos de aquellas misteriosas divinidades. Francia había sido agraviada por Germania, o Italia estaba reivindicando sus sagrados derechos ante Austria. La muerte del hijo cesaba, así, de aparecer como una injuria al sentido común y asumía una especie de dignidad mitológica.

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              El nacionalismo y la religión apelan siempre a una instancia superior. En ese sentido, en realidad no confían en los hombres, no confían en los iguales, no confían en la capacidad de conocimiento del hombre, que es algo que a mí me pone de los nervios. En el fondo son gente desmoralizada y pesimista, lo que pasa es que te hacen la vida imposible, tanto unos como otros. Unos se meten en la cama y otros se meten en la cama con la bandera.

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WO

 

Coser y cantar

 

 

         El sol del día calentaba más, porque llegaba a su fin la primavera y el estío comenzaba. Otra vez disfrutaban de diversiones nuevas y propias del verano. Él nadaba en los ríos y ella se bañaba en los veneros; el uno tocaba la zampoña rivalizando con los pinos, la otra cantaba un desafío a los ruiseñores. Daban caza a los parleros grillos, cogían cigarras estridentes, recogían flores, remecían los árboles, comían fruta. Alguna vez, incluso, se echaron desnudos y se taparon con una sola piel de cabra, y fácilmente ella se habría hecho mujer si la sangre a él no lo turbara. Éste, sin duda también por miedo a que en alguna ocasión saliesen sus miramientos malparados, apenas dejaba que ella se desnudara, y de ello andaba Cloe muy extrañada, pero sentía vergüenza de preguntarle las razones.


(Longo, "Dafnis y Cloe", libro III, 24)

 

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La Celestina y la cirugía vaginal

 

Rex Warner

 

 

              Pues en Atenas, si bien existen las prescripciones más estrictas para asegurar la observancia de la cortesía en la vida privada, una vieja tradición permitía a los poetas cómicos gozar en la escena de completa licencia para lanzar ataques contra individuos, por prominentes que éstos fuesen. En verdad, sorprenderá a muchos que semejante licencia sea tolerada por un pueblo que, en la vida ordinaria, considera que un insulto deliberado es más ofensivo que cualquier otra cosa. [...] Sin embargo, nadie piensa que se pueda injuriar a un general o a un político en la escena. Puede ser acusado de peculado, cobardía o inmoralidad, y se espera que el propio aludido se una a la carcajada general. [...] Para mí [Anaxágoras de Clazomene], la incoherencia de esta actitud de los atenienses es más aparente que real. Siempre se mostraron muy sensibles a la injusticia personal, de modo particular si afecta a los débiles e indefensos. Por consiguiente, todos los hombres, y sobre todo aquellos que no están en condiciones de defenderse, son protegidos por la ley, que no tolera que sean objeto de un trato afrentoso e insolente por parte de aquellos que son agresivos por naturaleza, o que, a causa de un concepto equivocado o insensible de su propia riqueza o poder, se consideran superiores a sus semejantes. Pero el hombre a quien los votos de su pueblo reconocen como excepcional y merecedor del poder parece buen blanco para la crítica. Tal crítica deleita a los oyentes y no puede hacer serio daño a un hombre cuya posición es reconocida, en cualquier caso, como superior. Y, en verdad, los más supersticiosos consideran que tales ataques públicos resultan más bien beneficiosos, pues pueden desarmar lo que, según se supone, es la envidia que sienten los dioses por los grandes hombres (noción que, a mi parecer, muestra un concepto bastante mezquino de la divinidad); al paso que otros, más racionales, consideran que no deja de ser útil recordar a los grandes hombres que ellos también son humanos.

Pericles no sólo conocía esta tradición, sino que la aprobaba. Mientras la dignidad de los otros le inspiraba el más tierno respeto y decía a menudo que, puesto que hasta una mirada puede ofender, no menos que palabras y actos insolentes, y que por lo tanto los hombres injustos y engreídos habían de ser castigados por la ley, nunca se sintió herido por las críticas que se le hacían y se manifestaba indiferente ante una falta de consideración para con él. En cierta ocasión, según recuerdo, un hombre excéntrico y tosco, que imaginaba tener motivos de queja contra Pericles, lo siguió a lo largo de toda Atenas gritándole denuestos. Pericles no le prestó ninguna atención hasta que llegó a la puerta de su casa, cuando ya oscurecía. Llamó entonces a Aspasia y, después de haberla besado como era su costumbre, dijo: "Me agradaría que pidieras a un sirviente que traiga una antorcha y que le alumbre el camino a mi amigo, que regresa a su casa".

Títulos nobiliarios

 

 

El Mundo, 1.999

Reforma de la Ley de Sucesión Nobiliaria

Opinión de parte: el marqués de Tamarón

El País, 2.008

 

Millet, Dalí

 

 

 

 

Mnemosyne

 

              Hace un tiempo charlaba con un amigo acerca de la memoria, decíamos que eso era lo único que nos daba alguna certeza de estar vivos. Día tras día sumamos recuerdos. Pensábamos con horror en el alzahimer -o como sea que se escriba- y en esas personas que no tienen memoria a corto plazo. Personas que mueren cada cinco minutos. Lo terrible es que esas personas saben que todo lo que hagan será olvidado en poco tiempo y viven sabiendo que lo único que queda como prueba de que algo realmente sucedió (una sensación, un olor, el sabor de una magdalena) habrá desaparecido.

 

*

La princesa está triste.. ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

*

Mi barba tiene tres pelos.

Tres pelos tiene mi barba.

Si no tuviera tres pelos ya no sería mi barba.

*

            El chiste de los tres cojos (’se verá’, ’pues ya se ha visto’ y ’tó pá mí’). Piano, piano se va lontano. La puerta del garaje que no se abre y el coche que no frena. La vuelta de campana con F., antes de esa nariz. Los demasiados libros. Las cosas de Palacio van despacio. Es evidente. La más guapa de España y parte del extranjero. Tita. Nita. Yo siempre he sido muy vaga pero ahora me doy cuenta de lo listísima. Rojo ubicuo. De pequeña me acuerdo que nos cortaron el pelo al cero, fin de los piojos. No nos avisaron y luego. El novio con estancia en Madrid. María y Rebequina. Tiene estilo según la francesa. La espalda, el estómago. Qué cabrones. Esos lamines. Quién se va a enterar. Ava Gardner en el salón, entrando a la derecha. Cuando volví al colegio no sabían hacer ni un dictado, ni un dictado. Pobrín. Qué te veré que no tendré. El cuento de nunca acabar. Efectivamente. La cosa es así.

 

Veredictos

 

Japón

 

 

 

Maurice Duverger

 

 

 

                 Por último, no debemos perder de vista la ley sociológica que Duverger ha denominado "regla de Panurgio". Según el autor francés, el cuerpo electoral tiende a inclinarse, en una consulta de este tipo, hacia al sí más bien que hacia el no.

 

(*) ¿ Panurge ?

Juicios de intenciones

 

¿Dónde está la bolita?


Cubilete 1.- Fede ha sido vilmente vendido por sus amigos pepetillos. Va a salir malparado. Beneficiarios: los pepetillos, que salen unidos a modo "Fuenteovejuna" y eso, de cara a julio, viene bien; los coperos, que están hasta el gorro de las travesuras de Fede y no saben cómo quitárselo de encima disimuladamente; PJ-Baldman (que se queda de líder de la comunicación del sector al fondo a la derecha).


Cubilete 2.- Fede se ha autoinmolado por el bien peperil, y espera prebendas sooner or later (más tarde que pronto, por lo del disimulo). Beneficiados: pepetillos, Fede, PJ-Baldman (por proximidad con todos ellos).


Cubilete 3.- Nada estaba pactado, todo es real, todos dicen la verdad, nadie miente. Beneficiados: PJ-Baldman (porque siempre, se vea o no, sale beneficiado, y a veces es mejor no mirar, por si las moscas no es para menores...).

¡Hagan sus apuestas!

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Aguirre y Gallardón, cariñosos

Lidia Bravo

 

 

Entrevistas

Ahí está, como cuando soñaba, apoyado en su pupitre,
que sería reportero de guerra, vagabundo, actor,
futbolista, poderoso hombre de negocios.
todos corearían su nombre, imitarían sus gestos,
y cada noche, antes de dormirse,
concedía alguna entrevista.
Ahí está cuando se susurra:
quizá aún no ha llegado el momento de dar la vuelta al mundo.
El niño cuyo futuro está inscrito en las estrellas,
aquel brillante muchacho que arengaba ejércitos de juguete
y conquistaba extensos territorios en una sola batalla,
volverá a concederse hoy un nuevo plazo falsario.
Será indulgente consigo.
Aunque en el fondo sepa que hace tiempo que el mundo
empezó a darle vueltas en dirección contraria.
Y que le han soñado en tantos sitios que apenas puede moverse.

(Las Enamoradas, Pretextos, Valencia, 2004)

 

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Zona neutral

 

Pretextos

 

 

"No existe la excusa de la edad. Lo aprendí a los 17 años cuando le llevé un cuento a Carmen Martín Gaite y lo leyó con su habitual generosidad. Aún noto la punzada. «No tiene ningún interés. Pero, claro, te lo digo sin tener en cuenta la edad. Tener en cuenta la edad sería humillarte.»"

 

*

 

"Existe, también, el halago indiscriminado como forma de vida. Yo escribo debajo de quince cuentos y de diecisite poemas:

qué lindo, qué bonito, qué chulo, qué precioso...

y aseguro, para mi próximo texto, al menos diez comentarios idénticos. Favor con favor se paga.

Por otra parte, ha generado entre sus habitantes una serie de interrelaciones personales que traspasan la red. Ello significa que cuando tu libroamigo del alma inserta una estupidez monumental por lo mal compuesta tú, que eres su amiga leal y sabes que le acaban de robar el coche, que su novia se fue con el lechero y que las paperas lo tienen en cama con unas fiebres de caballo, te sientes en la obligación de animarlo un poco ¡pobrecito él!, y en lugar de escribir:

Niño, ¡más que error esto es un horror!, colocas bajo su texto:

Querido Sinforoso, no acabo de reponerme de la impresión. Tu historia juega a la distorsión gramatical desde una perspectiva morfológica de deconstrucción de la narratividad digna de la Escuela Carmelita de Amiens. He tenido que leerlo tres veces para comprender toda la cripticidad polisémica que encierra. Felicidades por esa caliginosidad inigualable...

Al autor le desciende la fiebre un grado del gusto y tú ya cumpliste con la buena obra de la semana pese a no haber entendido del texto de la misa la mitad y haberlo tildado de pesado con, no podía ser menos, muy finas palabras. Pero, eso sí, la respuesta quedó elegante en extremo.

Éste es, un poco, el juego que todos jugamos por más que levantemos la cabeza muy dignos para decir que nosotros

...Escribimos siempre lo que pensamos, le siente como le siente al destinatario, y aunque sea éste Dios mismo bajado del cielo...

Mentira, mentira y tres veces mentira...

Claro que, en esta esquina, somos todos muy serios y mantenemos con nuestras propias letras una relación casi incestuosa. Así que, ante conatos de algo parecido a crítica -generalmente de carácter digamos peyorativo- el autor en cuestión salta como sapo enfurecido a defender a capa y espada a ese hijo que tanto le costó parir. Eso cuando es, el citado autor, persona medio razonable. Porque, cuando no lo es, aulla la cantinela ésa de:

No me importa lo que me digas, yo escribo con el corazón, con el hígado, con el estómago... Son mis letras y son para mí...,

A mi entender, las tales letras escritas con la entraña, en vez de con el diccionario o la gramática, deberían quedarse quietecitas en la víscera que las genera y no exponerse a los ojos ajenos que, es evidente, no están preparados para juzgar las intimidades anatómicas del escritor en cuestión."