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Acerca del individualismo

 

 

        Borges decía "El fútbol es popular porque la estupidez es popular". Para Borges el fútbol es feo estéticamente. "Once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos". También llegó a decir que el fútbol es fundamentalmente agresivo, desagradable y comercial. "La idea que haya uno que gane y que el otro pierda me parece esencialmente desagradable. Hay una idea de supremacía, de poder, que me parece horrible". Pero Borges no se detuvo en la crítica al deporte, además fue feroz también con su afición a la que calificaba de hipócrita, y es que, según Borges: "El fútbol en sí no le interesa a nadie. Nunca la gente dice ’qué linda tarde pasé, qué lindo partido vi., claro que perdió mi equipo’. No lo dice porque lo único que interesa es el resultado final. No disfruta del juego". Y sobre las implicaciones políticas de este deporte, las opiniones de Borges son implacables. Decía: "El fútbol despierta las peores pasiones. Despierta sobre todo lo que es peor en estos tiempos, que es el nacionalismo referido al deporte, porque la gente cree que va a ver un deporte, pero no es así". Y cerraba el desfile de agravios contra el fútbol, acusando a sus creadores, decía: “Que raro que nunca se le haya echado en cara a Inglaterra haber llenado el mundo de juegos estúpidos, deportes puramente físicos como el fútbol. El fútbol es uno de los mayores crímenes de Inglaterra".

 

*

 

     Mentalmente, el nazismo no es otra cosa que la exacerbación de un prejuicio del que adolecen todos los hombres: la certidumbre de la superioridad de su patria, de su idioma, de su religión, de su sangre. (...)

Con lucidez, Borges vio en el nazismo la excrecencia de un mal mayor y más extendido: el nacionalismo. Lo denunció siempre, en la cultura y en la política, de una manera explícita y con esas cáusticas sentencias de su invención que, a la vez que sintetizaban en pocas frases un complejo argumento, demolían de antemano toda posible refutación. A menudo se burlaba de esos "turbios sentimientos patrióticos" que servían para justificar la mediocridad artística: "Idolatrar un adefesio porque es autóctono, dormir por la patria, agradecer el tedio cuando es de elaboración nacional, me parece un absurdo".

Por eso, el Borges que declaraba "yo abomino del nacionalismo que es un mal de época", defendió con consecuencia lógica la opción contraria —"sentir todo el mundo como nuestra patria"—, una opción tan írrita a la izquierda como a la derecha, adversarios en muchas cosas pero con frecuencia atizadores del "sentimiento nacional" y a menudo del patrioterismo demagógico. En un homenaje póstumo a Victoria Ocampo, Borges fue muy explícito en su vocación de ciudadano del mundo: "Ser cosmopolita no significa ser indiferente a un país, y ser sensible a otros, no. Significa la generosa ambición de querer ser sensible a todos los países y a todas las épocas, el deseo de eternidad..." 


     No eran aspavientos retóricos. Mostró la seriedad de sus convicciones antinacionalistas, durante la guerra de Las Malvinas —"la pelea de dos calvos por un peine", se burló—, a la que se opuso, escribiendo un poema.

 

 

Acerca de la tolerancia

 

 

     Menos conocida es la paradoja de la tolerancia: La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, de la tolerancia. Cono este planteamiento no queremos significar, por ejemplo, que siempre debamos impedir la expresión de concepciones filosóficas intolerantes; mientras podamos contrarrestarlas mediante argumentos racionales y mantenerlas en jaque ante la opinión pública, su prohibición sería, por cierto, poco prudente. Pero debemos reclamar el derecho de prohibirlas, si se necesario por la fuerza, pues bien puede suceder que no estén destinadas a imponérsenos en el plano de los argumentos racionales, sino que, por el contrarío, comiencen por acusar a todo razonamiento; así, pueden prohibir a sus adeptos, por ejemplo, que prestan oídos a los razonamientos racionales, acusándolos de engañosos, y que les enseñan a responder a los argumentos mediante el uso de los puños o las armas. Deberemos reclamar entonces, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes. Deberemos exigir que todo movimiento que predique la intolerancia quede al margen de la ley y que se considere criminal cualquier incitación a la intolerancia y a la persecución, de la misma manera que en el caso de la incitación al homicidio, al secuestro o al tráfico de esclavos.

 

Popper

 

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Ninguna libertad para los enemigos de la libertad.

 

Saint-Just

 

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Hay un límite en que la tolerancia deja de ser virtud.

 

Burke

Felipe Benítez Reyes

 

(Cita de memoria, sobre sensibilidad vs sensiblería)

 

      Sí, si a las chicas les encantan los poetas, pero los poetas son los que componen versos mientras su novia besa a un rockero.

 

 

Mary Poppins

 

If Walt Disney watched the Disney Channel right now, he would cry.

 

Israel

 

 

Israel de perfil y de frente

Israel-Gaza: alto a la desinformación

Conflicto palestino for dummies, por Yael Farache:

http://acapulco70.com/conflicto-palestino-for-dummies/

 

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     Es un planteamiento maniqueo el que se hace habitualmente -y, como todos los planteamientos maniqueos, simplista, abusivamente simplista y estúpido- en virtud del cual el enfrentamiento es entre palestinos e israelíes, sin hacer ningún tipo de distinción entre los palestinos quién tiene la legitimidad política y la legalidad internacional de su parte y cómo dentro de los palestinos hay un sector que se ha islamizado. ¿Por qué Egipto también controla su frontera y los pasos que tiene de acceso a Gaza? Pues muy sencillo, porque debajo de todo este asunto lo que hay es un enfrentamiento entre dos modelos de Estado: el modelo islamista y el modelo democrático.(...) Luego el enfrentamiento no es entre palestinos e israelíes, como se ha vendido; el enfrentamiento es entre los propios palestinos y el propio mundo árabe-islámico, entre los que quieren modelos de Estado modernizadores, en donde la religión es un componente que se reconoce pero que no pasa a convertirse en el referente del funcionamiento del Estado y de la sociedad, y otros modelos de Estado islamistas.

 

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No sé todavía. Ahora que me acuerdo:

-Hay que enamorar a Hamas.

-Se me enamora el Hamas, se me enamora.

Pete Yorn & Scarlett Johansson

Horacio Verbitsky

 

 

   Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa; de la neutralidad, los suizos; del justo medio, los filósofos, y de la justicia, los jueces. Y si no se encargan, ¿qué culpa tiene el periodismo?

 

 

Copa Mundial de Fútbol 2010

 

 

 

No me gusta el fútbol. La fotografía sí. Además, el fútbol es la vida.

 

Bruce Springsteen

The Sounds of silence

 

 

      Fue escrita el 19 de febrero de 1964 por Paul Simon, tras el asesinato de John F. Kennedy, el 22 de noviembre del anterior año. Simon estaba seguro de que la canción sería una forma de recoger el sentimiento emocional popular tras el desafortunado suceso.

 

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Letra original:

 

Hello darkness, my old friend,
Ive come to talk with you again,
Because a vision softly creeping,
Left its seeds while I was sleeping,
And the vision that was planted in my brain
Still remains
Within the sound of silence.

In restless dreams I walked alone
Narrow streets of cobblestone,
neath the halo of a street lamp,
I turned my collar to the cold and damp
When my eyes were stabbed by the flash of a neon light
That split the night
And touched the sound of silence.

And in the naked light I saw
Ten thousand people, maybe more.
People talking without speaking,
People hearing without listening,
People writing songs that voices never share
And no one dare
Disturb the sound of silence.

Fools said i, you do not know
Silence like a cancer grows.
Hear my words that I might teach you,
Take my arms that I might reach you.
But my words like silent raindrops fell,
And echoed
In the wells of silence

And the people bowed and prayed
To the neon God they made.
And the sign flashed out its warning,
In the words that it was forming.
And the sign said, the words of the prophets
Are written on the subway walls
And tenement halls.
And whisperd in the sounds of silence.

Traducción:

 

Hola oscuridad, mi vieja amiga.
Vengo a hablar contigo otra vez.
Por una visión que cada vez más, se me aparece.
Deja su semilla en mí, mientras duermo.
Y la imagen impresa en mi mente,
aún permanece.
En el sonido del silencio.

En mis agitados sueños, caminaba sólo.
Estrechas calles adoquinadas.
Bajo la luz de las farolas,
giré la cabeza hacia el frío y la humedad,
cuando me deslumbró una luz de neón,
que partió la noche en dos,
y tocó el sonido del silencio.

Y a través de la desnuda luz 
veía a diez mil personas, o quizá más.
Gente hablando sin decir nada.
Gente oyendo sin escuchar.
Gente escribiendo canciones que nunca serán compartidas,
 y nadie se atreverá
a molestar el sonido del silencio.

Los tontos me dicen que no sé
que el silencio crece como el cáncer.
Escucha mis palabras, que te podrán enseñar.
Coge mis brazos, que te podrán ayudar.
Pero mis palabras, cayeron como gotas de lluvia silenciosas,
haciendo eco
en los pozos del silencio.

Y la gente se inclinó y rezó,
hacia el dios de neón que habían creado.
Y la señal iluminó su advertencia,
sobre las palabras que formaba.
Y la señal dijo: "Las palabras de los profetas
son escritas en las paredes del metro,
y en los portales de las casas".
Y susurradas en los sonidos del silencio

 

*

 

El funeral del Comediante

"Escucha... en cuanto te das cuenta de que todo es un chiste, ser el Comediante es lo único que tiene sentido."

 

España eterna e insufrible

 

 

            Una característica central de los nacionalismos románticos es la creencia en una esencia nacional ahistórica que pervive en el tiempo, la percepción de la nación como un ente, un espíritu hegeliano, que, fuera de la historia, actúa sobre esta. En años recientes, años de “guerra cultural”, diversos sectores de la derecha española han tratado de articular un discurso nacional que incorpora no pocos elementos de tradición romántica y del discurso oficial franquista. Con ello, han renunciado a un republicanismo ilustrado -que no necesariamente había de pasar por el blando “patriotismo constitucional” habermasiano- en favor de versiones míticas y sentimentales. En la inmejorable formulación de P., proponen “un nacionalismo español basado en la melancolía y el tradicionalismo culturales, antes que en una idea de España como comunidad política formada por ciudadanos diversos y articulada mediante instituciones pragmáticas, leyes eficaces y un imaginario ilustrado”.

 

*

 

           Lo cierto es que en ocasiones reproduce de manera especular dichos mitos, apelando por encima de todo a una sentimentalidad crasa y torpe que en nada se distingue de la de sus oponentes; y, más allá de juicios morales maniqueos, apenas ofrece herramientas para comprender y participar en el debate sobre el modelo de estado. Por expresarlo de otra forma: no se prefiere la nación española por su carácter civil e inclusivo frente a la etnicidad y el culturalismo de otros nacionalismos más agresivos sino que, en un alarde quizás inconsciente de relativismo, se enfrenta un discurso identitario con otro por la mera razón de sentirlo como propio. 

 

Neoconomicón

La dolce vita

Uff

Uff

Los viejos amantes

 

Sin ánimo de objetividad, me suena mejor en italiano.

Rosario Castellanos

 

Desamor

 

Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.
              
Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.


Batman & Robin

Batman & Robin

Las dos Españas

 

 

    So what's the matter with you? Sing me something new! Pasa que aborrezco el exhibicionismo moral. No es fair play, no es fair play.

 

Prohibir el burka

 

 

          La cruz es un símbolo religioso. A diferencia del burka, por ejemplo. El burka es, primeramente, una máscara textil. Aunque eso interesa tanto como la consideración de que una bandera es un trapo: la actividad del burka, como la de la bandera, está en su vertiente simbólica y el burka simboliza, con independencia de la opinión del sujeto paciente, una opresión. De ahí que las derechas españolas hayan hecho muy bien en exigir al gobierno que lo prohíba en el espacio público; contra la opinión de la izquierda, que ha vuelto a preferir el relativismo a la libertad y el tacticismo a la verdad. No es la hipotética naturaleza religiosa del burka la que lleva a los ciudadanos a exigir su prohibición; es su indecencia civil, que lo distingue, por cierto, del casco de motocicleta o del pasamontañas, artefactos con que la hipocresía socialdemócrata ha querido asimilarlos a la hora de vetarlos en alguna dependencia municipal. No es el burka, repito, el caso de la cruz.

Nadie puede discutir las atrocidades que se han cometido en nombre de la cruz y enarbolándola, materialmente, en el campo de batalla y ante la hoguera de las inquisiciones. Puede decirse lo mismo, por ejemplo, de la hoz y el martillo, aunque la cruz haya expandido durante mucho más tiempo la barbarie. Pero este sentido de la cruz ya no rige: hoy la cruz es sólo un símbolo de determinadas opiniones trascendentes. La separación entre la Iglesia y el Estado supone que la cruz no obliga a los infieles; al contrario de lo que sucede con las máscaras en los burkaestados, tipo Ahmadineyad. Sin embargo, y en contra de lo que pretende la Conferencia Episcopal Española en el papel tan pobremente argumentado que ayer dio a la prensa, la cruz no debe exhibirse en las escuelas ni en otros espacios públicos. Una opinión no puede monopolizar el espacio público; ni tampoco en el espacio público pueden exhibirse todas las opiniones. Si se cuelga el crucifijo en el muro hay que dar la misma opción a un islámico, a un judío, o un ateo. No hay muro para tanto grafitti: para que todas las convicciones quepan en el espacio público es preciso que no se muestren.

Lo que, en el fondo, pretende la Conferencia Episcopal Española con la cruz es hacer pasar las opiniones por hechos. La misma estrategia que utilizan los creacionistas cuando intentan rebajar la selección natural a una opinión. Pero la cruz ya no es un hecho. Es decir, para nuestra suerte no es como el burka.

 

*

 

       Una madre marroquí decía ayer en el diario El País: «Si mi hija no puede llevar el velo, nos vamos a Marruecos: nosotros no estamos aquí por hambre.» Está muy bien dicho. El hambre y la necesidad son las cuestiones cruciales. Por hambre no sólo se quita uno el velo sino que incluso aprende catalán: y si en el pasado no lo aprendieron los padres de los charnegos fue porque en el viaje no creían haber cambiado de lengua, o sea de Estado. Las imposiciones de los autóctonos a los recién llegados dependen del hambre y de la ley. Los charnegos venían con mucha hambre pero les protegía la ley de la dictadura. La madre marroquí no tiene que lidiar con el hambre. Podrá esquivar las infamantes condiciones que algunos patrones imponen a los hambrientos; pero su hija no podrá llevar el velo en algunos lugares. Para el caso da igual que el velo quiera llevarlo su hija o la distinguida arabista Martín Muñoz. Es la ley. Y como buena ley no implica sólo a los inmigrantes. La mala ley es aquella que distingue. La que, por ejemplo, libera a los autóctonos del trámite humillante de demostrar sus conocimientos de la lengua o de la historia del lugar donde recalan.

Una buena ley, pero con un defecto de raíz. La de aceptar que los pañuelos son un símbolo religioso y que ésa es la razón por la que se prohibe su uso en algunos espacios públicos. La razón laica, es decir, el Estado, no debe prohibir los burkas, king size o mini, porque sean símbolos religiosos. El Estado laico no debe meterse en esas tegucigalpas. Mañana puedo yo fundar mi religión y presentarme en la escuela con un zapato rojo, simbolo de devoción y entrega a Los Que Pisan Fuerte. Y a ver qué pasa.

La razón por la que el Estado debe exigir neutralidad en el espacio público nada tiene que ver con la filiación del símbolo. Los burkas pueden deberse a la religión, el pudor, el exotismo, la libertad, la socialización, la higiene y hasta la subvención. Cada una de esas razones opera exclusivamente para el portador. Para el consenso laico que el Estado representa y ejerce el burka sólo es un angustioso símbolo de opresión y barbarie. La creencia que lo justifique es indiferente. Los cerebros que organizan cada domingo en el Estadio su habitual brainstorming colectivo pueden ignorar las atrocidades de la cruz gamada que ondean; pero a la razón pública le da igual que se trate de un símbolo político, deportivo o esotérico: es la cruz gamada de Hitler y sus adhesiones no pueden ser celebradas públicamente, porque repugnan.

Quienes han entendido esto con una brillante y ejemplar contundencia son (¡lo que es la vida!) los musulmanes. Que tapan la cara a las extranjeras no por sus creencias. Las de las extranjeras. Sino por sus creencias propias y musulmanas.

 

 

Dean Martin & John Wayne

Del amor y otras urgencias

 

Agradecimiento (Wislawa Szymborska)

 

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
y eso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.


*

 

 

Destino (Rosario Castellanos)

Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.

El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.

Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.

El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo del tigre.

El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
-antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.

Damos la vida sólo a lo que odiamos.

 

*

 

Falsa elegía (Rosario Castellanos)

 


Compartimos sólo un desastre lento
Me veo morir en ti, en otro, en todo
Y todavía bostezo o me distraigo
Como ante el espectáculo aburrido.

Se destejen los días,
Las noches se consumen antes de darnos cuenta;

Así nos acabamos.

Nada es. Nada está.
Entre el alzarse y el caer del párpado.

Pero si alguno va a nacer (su anuncio,
La posibilidad de su inminencia
Y su peso de sílaba en el aire),
Trastorna lo existente,
Puede más que lo real
Y desaloja el cuerpo de los vivos.